lunes. 08.08.2022

La derecha más recalcitrante colombiana, parte de la que ha llegado y continúa en el poder ofreciendo prebendas a votantes empobrecidos, no ve con buenos ojos la presencia de lo que denomina ‘focos chavistas' en distintas regiones del país, y menos cuando ya ha empezado el proselitismo de cara a las elecciones municipales de octubre. La clase política tradicional teme que sean elegidos alcaldes y gobernadores chavistas. Además, no hay que olvidar que por primera la izquierda se convierte en una opción de cuidado, así lo confirman los resultados de las presidenciales, en donde el candidato del Polo Democrático Alternativo sacó una votación histórica. El Polo puede fortalecerse en las municipales y ha hecho méritos para lograrlo, entre otras cosas, denunciando con nombres y apellidos, a través del senador Gustavo Petro, la corrupción política y vinculación de cargos públicos con grupos paramilitares. Sin embargo, como en toda contienda electoral, hay que esperar los escrutinios. Chávez es protagonista porque se ha convertido en la mayor esperanza de la sociedad colombiana y especialmente de los familiares de los secuestrados en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La senadora Piedad Córdoba, del Partido Liberal y chavista declarada, fue autorizada, quien lo creyera, por el presidente de la República, Álvaro Uribe, para hablar con Chávez y pedirle que actúe como mediador del intercambio humanitario de secuestrados de las FARC por guerrilleros encarcelados. La carismática senadora, de color para más señas, ha sido una de las más críticas con el Gobierno de Uribe. Pues bien, en el primer contacto entre Chávez y Córdoba, con la presencia de familiares de los retenidos, el presidente venezolano prometió todo el esfuerzo de su parte para lograr el intercambio. En su habitual lenguaje solicitó a la guerrilla que diera un guiño si estaba o no realmente interesada en el proceso. De parte de las FARC ha habido declaraciones en los medios de comunicación pidiendo lo que ya había pedido directamente al Ejecutivo de Uribe: desmilitarización de los municipios Florida y Pradera (Departamento del Valle del Cauca) durante X número de días para hacer efectivo el intercambio con veeduría internacional y liberación de guerrilleros, entre ellos, el ideólogo de las FARC conocido con el alias de Simón Trinidad, extraditado a Estados Unidos, por lo que es una condición casi imposible de cumplir. De parte de Venezuela, con muy buen tino, el Gobierno ha dicho que en una situación tan delicada no puede aventurarse a hacer públicas posturas sin ni siquiera haber iniciado oficialmente la mediación, aunque Chávez ya expresó que ambas partes deben ceder para avanzar. Es la primera vez que un jefe de Estado es autorizado para mediar directamente, ya que Colombia ha sido testigo de varios intentos de negociación pero nunca con un presidente por delante. De concretarse el acuerdo, el líder venezolano se apuntaría un ‘hit de oro', como se dice en el béisbol, con un paso gigante hacia la consolidación de su proyecto político bolivariano en Latinoamérica. Los colombianos claman un acercamiento y sobre todo resultados. Hasta los que odian a Chávez se lo agradecerían.

Chávez, protagonista en Colombia
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