lunes. 08.08.2022

Mientras María Isabel Déniz se cobijaba en el recurrente yo qué hecho para merecer esto, Mario Pérez, presidente insular de Coalición Canaria (CC), seguía achancando, en la misma rueda de prensa en la que compareció la ex candidata a la alcaldía de Arrecife, seis días después de elecciones, la derrota de su partido a un error de comunicación. No sé si las bases de Coalición Canaria de Lanzarote y los militantes de Coalición Coalición, como los llaman en la calle -muy significativa esta precisión-, que hicieron parte de las listas electorales, tragan el “no supimos transmitir el mensaje a los ciudadanos de la Isla” que ha intentado vender Pérez o si atribuyen gran parte de los inesperados como pobres resultados, fundamentalmente en la capital, al protagonismo que de un plumazo le dio el partido a quienes llegaron del PIL como la propia Déniz e Inés Rojas, cabeza de lista al Cabildo, entre otros nuevos afiliados. ¿Qué piensan Luis Morales, Encarna Páez o Tirso Blancas?, miembros de Coalición Coalición e integrantes de la lista de Arrecife. Lo cierto es que Déniz ya renunció a su acta de concejal y podría hacerlo Manuel Pérez Gopar, también ex PIL y tercero en la plancha detrás de Morales, así que la oposición que hará CC en el Ayuntamiento capitalino, con tres ediles, terminarían realizándola al menos dos militantes de Coalición Coalición. Estas “mieles” no son nada agradables cuando había otras expectativas. Como el partido no coja el toro por los cuernos, hable claro y depure responsabilidades, la aparente calma puede convertirse en una incontrolable marea interna. En Lanzarote, además de Mario Pérez, el liderazgo para recomponer la casa puede asumirlo el vicepresidente nacional de CC y alcalde de Haría, José Torres Stinga. Ignorar o esconder que parte de su electorado castigó el transfuguismo, y que no solo fue el Plan General de Ordenación Urbana la pieza clave de la derrota arrecifeña, es una tontería que puede seguir pasando factura en las próximas elecciones generales.

Además, el desastre de Arrecife no puede ocultar los malos dividendos parlamentarios. CC esperaba tener cuatro de los ocho diputados lanzaroteños que se sientan en la Cámara regional y sólo sacó dos, los mismos que el Partido Popular. En la campaña electoral y antes de ella, CC auguraba una victoria ‘de calle' por sus propuestas, el conocimiento de la realidad canaria y por ser la única formación sin conflictos internos. “Somos la única fuerza cohesionada”, decían. Es cierto que ahora reconocen que infravaloraron al PIL, pero el golpe electoral de CC es más duro si se tiene en cuenta que otros dos contrincantes políticos, el Partido Socialista y Alternativa Ciudadana, sufrieron sendas divisiones en el último tramo de legislatura. Vendrán más elecciones y los que ganaron podrán mejorar y revalidar y los que perdieron rectificar y vencer. Ya hay voces autocríticas que desde el PP canario, ante los paupérrimos resultados populares, proponen un gabinete de organización para reestructurar el partido pensando en las elecciones generales. Más de una formación también debería considerarlo.

Colisión electoral sin responsables
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