lunes. 08.08.2022

Rubén Blades durante el concierto en Santa Cruz de Tenerife (Canarias).

Rubén Blades sigue emocionando a sus sesenta años de edad y después de más de tres décadas de carrera musical. No me lo contaron, lo vi y viví en el multitudinario concierto salsero de Santa Cruz de Tenerife. Pensé que iba a encontrarme sobre todo con gente de más de treinta años de edad pero me equivoqué. El número de asistentes me impresionó así como la gran cantidad de jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando el compositor, cantante, abogado y político panameño escribió su primera canción: Juan González, aquella que comienza diciendo “la patrulla ha llegado al pueblo con la noticia, que acabaron con Juan González el guerrillero...” Blades no necesita hacer acrobacias en el escenario o bailar desenfrenadamente para ganarse al público. En la gira por Europa, ‘Panamá se queda en ti', ha demostrado nuevamente, tras nueve años alejado de las tarimas musicales, su capacidad para cautivar al respetable con sus letras e interpretación acompañado de una buena banda, en este caso la costarricense Son de Tikizia. La música de Blades son reflexiones cantadas e historias narradas, es la esencia de su éxito. En Tenerife, por ejemplo, cantó durante casi tres horas sólo una parte de su extenso repertorio. Los asistentes escuchamos con respeto y emoción composiciones inolvidables que aluden a la hermandad entre los pueblos del mundo, la unión de la América que Bolívar soñó, el amor de familia, la honra a la memoria de quienes han entregado su vida por una causa común, el caso de la joven que se fue con un músico contraviniendo el deseo de sus padres que preferían la convivencia con un "doctor", el hombre "camaleón" que esconde sus verdaderas intenciones, las decisiones que hay que tomar en la vida cuando se está entre la espada y la pared, la realidad del "mundo plástico" en el que vivimos, el "tiburón" grande que pretende comerse a los países chicos, el castigo implacable del mayoral al campesino o la similitud entre la cultura del Caribe y la de las Islas Canarias, y más y más y más. Blades seguramente es uno de los pocos artistas que en plena actuación puede darse el lujo de hacer una breve pausa para machacar sobre la importancia de fijarse en el carácter de la persona y no en el color de su piel, como lo hizo en Tenerife, o de firmar la lluvia de banderas de países latinos y europeos que cayeron sobre el escenario mientras los coros de la orquesta le cubrían la espalda durante la canción Te están buscando. Nadie protestó, al contrario, le aplaudieron, terminó de firmar, devolvió los símbolos patrios y retomó con más fuerza su rol de voz líder, es Rubén Blades. Dejará de ser ministro de Turismo del Istmo en julio de 2009 y antes quiso hacer esta gira promocional intentando que Panamá se quede entre nosotros. En la previa de los conciertos se muestra un pequeño vídeo del país centroamericano, luego Blades aparece en el escenario con una chaqueta deportiva y un par de maracas con los colores de su país, pero en definitiva la promoción la hace su talento. Gracias Rubén por el conciertazo. No lo digo yo, la ovación del final fue sencillamente espectacular.

América y Rubén Blades, presentes
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