El Gobierno de Ángel Víctor Torres trató de que sólo se aplicaran los 100 metros de servidumbre en esa zona. La defensa legal del establecimiento está convencida de ganar otro contencioso por algo que es “arbitrario” y “absurdo” y que no se puede aplicar de forma selectiva. De ser así, habría que derribar prácticamente la totalidad de los hoteles de Lanzarote