"Paz puede verse como una palabra vacía si no la unimos a objetivos concretos"
Carlos Umaña, médico, activista y Premio Nobel de la Paz en 2017, estuvo este lunes en el programa "A Buena Hora" de Crónicas Radio para invitar a la población a involucrarse en el activismo social, como hizo él cuando decidió volcarse en la lucha contra las armas nucleares; una lucha que le llevó a obtener el más alto galardón por la paz. Estos días está en Lanzarote gracias a una propuesta de Lanzarote Acción Civil para solicitar al Cabildo que se una al compromiso para que el Gobierno de España firme el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares.
- No se puede tener un currículum más impresionante para tener sólo 51 años.
- Soy jovencísimo (risas). Los nuevos 25.
- Está en Lanzarote por una propuesta de Lanzarote Acción Civil, que pretende que haya una declaración institucional para buscar la cultura de la paz. ¿Cree que es posible?
- Claro que es posible y se ha logrado en muchísimas circunstancias. La civilización va de la mano de la cultura de la paz. Cuando hablamos de cultura de paz es algo que la propia Fundación de la UNESCO contempla, que la paz no es solamente la ausencia de la guerra sino que implica una cultura de solución no violenta de los conflictos y eso tiene varias vertientes en las que hay que actuar de forma activa.
- Como dijo Edmund Burke, "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada".
- Yo creo que la mayoría somos gente buena. Basta con creérselo y empoderarnos como personas buenas que tenemos cosas que hacer y de ahí parten estas dos iniciativas porque yo soy parte de ICAN, que es la Campaña Internacional para la abolición de las Armas Nucleares, que tiene en España una alianza por el Desarme Nuclear y estamos buscando que el Gobierno español firme el tratado sobre la prohibición de las armas nucleares. Paz puede verse como una palabra vacía si no la unimos a objetivos concretos. Esta es una acción muy concreta que podemos hacer para el rechazo activo de las armas nucleares y que dejen de ser un activo estratégico, que se dejen de utilizar para la seguridad y que sean vistas como una amenaza y algo inaceptable. Lo que queremos hacer en Lanzarote es una campaña para que los municipios y los cabildos se unan al compromiso para que el Gobierno de España firme el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares y que Lanzarote se comprometa con la prohibición y abolición de armas nucleares como algo específico y para la cultura de la paz.
- Naciones Unidas ya adoptó ese tratado y ahora tienen que ir sumándose los diferentes países.
- Así es. El Tratado primero se negocia y en julio de 2017 se negoció dentro de la ONU. Se abrió para la firma en septiembre del mismo año y luego entró en vigor cuando 50 países lo firman y lo ratifican. Cada país tiene que ir sumándose y comprometiéndose con cada tratado.
- ¿Cuántos países se han sumado ya?
- 100 países oficialmente. España todavía no se ha sumado.
- No se habrán sumado las grandes potencias nucleares.
- Y tampoco los que están bajo el paraguas nuclear; es decir, los que sostienen que su seguridad depende de alguna forma de las armas nucleares. Ahí están los países de la OTAN, por ejemplo. Está Japón, Corea del Sur y Australia. En España estamos cerca. En febrero de este año en la Conferencia de Seguridad de Munich, el presidente de España dijo que una estrategia que requería cero errores y una constante corrección, lejos de ser una garantía, es una ruleta y en eso tiene toda la razón. Estamos con un riesgo altísimo de una guerra nuclear a gran escala, el más alto de la historia.
- ¿Más que en la época de la Guerra Fría, en la que se vivía la tensión cada día?
- El riesgo es mucho más alto y tiene que ver con cómo se comporta actualmente la Geopolítica y la tecnología nos lleva a una toma de decisiones muy volátil y muy rápida en las que los líderes tienen que reaccionar en cuestión de minutos. Antes había un poquito más de tiempo. Ahora el Reloj del Apocalipsis del Boletín de Científicos Atómicos está más cerca de la media noche que nunca.
- ¿A Estados Unidos le sirve como excusa que Irán estaba desarrollando armas nucleares o hay un peligro real?
- No lo había. La propia Inteligencia de Estados Unidos había dicho que Irán no estaba desarrollando armas nucleares y que además, Irán tenía una interpretación legal del Islam con la que no podían desarrollar armas nucleares por su fe. Por lo tanto, aquel ataque fue completamente injustificado. Hace unas seis semanas Trump dijo que esa noche moría una civilización; es decir, estaba haciendo la amenaza de utilizar armas nucleares si no se llegaba a ciertos objetivos. La comunidad del desarme estábamos esa noche en vilo porque estas cosas se toman muy en serio. Cuando hablamos de armas nucleares, es una persona la que tiene la potestad de iniciar una guerra nuclear a gran escala. Estamos en manos de gente que puede cambiar de criterio en cualquier momento.
- Trump no parece el ejemplo de alguien de quien te puedas fiar.
- Ni de Donald Trump ni de Putin ni de Kim Jong-un. Como dijo Ban Ki-moon, el previo Secretario de Estado de la ONU, no existen las manos correctas para las armas incorrectas, no hay manos responsables para estas armas. No hay ningún líder que pueda tener en sus manos la decisión de acabar con el mundo o con una población.
- Usted es médico. ¿Cuándo y por qué decidió ser activista?
- Activista he sido desde siempre pero activista por el desarme nuclear fue toda una historia aunque en realidad, el momento pivote fue en 2012. Yo también soy pintor y estaba vendiendo pinturas en una feria y una colega quería abrir la filial costarricense de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y yo había tenido la oportunidad de ir a Hiroshima y estaba muy sensibilizado con el tema así que cuando vi la oportunidad de involucrarme, la tomé y ahora he terminado en España promoviendo la Alianza por el Desarme Nuclear. Soy un ciudadano común que decidió involucrarse en un momento de su vida. Todos tenemos que implicarnos en algo porque es la única forma en la que vamos a cambiar esto, lo que está pasando en la península como el cambio climático, que exige la implicación de todo el mundo.
