miércoles 20/10/21

Sí, sí, sí, nos vamos a París

14 años después de que un obús de Koeman, en el minuto 111, provocara el primer delirio azulgrana en Europa, y marcara el inicio de una era, el FC Barcelona está dispuesto a marcar otra. Aquel día, de aquel 92, fue el Dream Team. En el mayo francés de 2006 será el 'Jogo bonito' de un Barça espectacular que sabe sufrir.

Rijkaard derrotó a Ancelotti en dos partidos. El FC Barcelona se impuso en Milan y supo guardar la renta el miércoles en el Camp Nou. Fue la escenificación de un relevo. Seguramente el mejor equipo de Europa de los últimos años dejó paso al bloque más consistente del momento, al equipo más mágico.

El Milan está parido para ganar y sabe que debe sufrir para ello. Este Barça ha sido concebido para disfrutar pero ha sabido incorporar el oficio del campeón. Este FC Barcelona aprendió en Stamford Bridge el año pasado lo que había que hacer para alcanzar una final de la Champions. Hoy está en ella y se medirá a un Arsenal que tampoco ha perdido ni un solo partido en esta competición.

Esta será una Champions histórica. Y el camino no ha sido fácil. El Barça ha debido eliminar a dos conjuntos como el Chelsea y el Milan, de lo mejor del mundo en este momento. Y lo ha hecho con la rapidez y la lucha de Eto'o o Giuly; la fuerza y el 'tempo' de Deco, único jugador de la plantilla azulgrana que ha ganado una Champions y símbolo del espíritu ganador del Barça, con la asombrosa prestancia de Iniesta, un jugador totalmente consolidado en la elite o la capitanía, el coraje, la decisión de Puyol o el carisma de Valdés. Pero el miércoles, una vez más, fue la demostración del triunfo colectivo, del equipo por encima de las individualidades, de la humildad, de la solidaridad y la magia como los mejores atributos para vencer. El Barça redondeó ayer más de dos años de esfuerzos y de reconstrucción y logró situarse en el espacio prometido: en la primera línea mundial.

El camino que se ha hecho hasta aquí ha sido excepcional, pero ahora hay que rematar. La final será una explosión de alegría para el barcelonismo. Sólo quedan unos deberes por hacer: ganarla..

En cualquier caso, este año sí, sí, sí nos vamos a París.

Sí, sí, sí, nos vamos a París
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