miércoles 20/10/21

Selecciones autonómicas, café para todos

Los futbolistas españoles lucharon por tener vacaciones navideñas. No hace demasiados años vivían estas fechas tan tradicionales de viaje, concentrados o disputando un partido. Reclamaron el derecho a disfrutar las fiestas con las familias y lo consiguieron. Quedaron atrás aquellas jornadas del día de Navidad en el que algunos clubes, cuando no había competición, organizaban partidos benéficos matinales en los que se contrataba la visita de un equipo extranjero y se recaudaban fondos para la campaña de Reyes. Ahora, las vacaciones ya no son completas porque los partidos de las selecciones regionales se han convertido en el espectáculo deportivo-político de las fiestas. Los futbolistas no reclaman su derecho a seguir descansando. Negarse a formar parte de al selección de casa no suele estar bien visto.

Ha abierto la serie de este año Navarra, que ganó a China, con un equipo en el que había cuatro navarros, jugadores del Athletic de Bilbao, que también han aceptado jugar con la selección de Euskadi, hecho del cual se pueden sacar cuantas conclusiones se quiera y no precisamente deportivas. Es un hecho tan curioso que si el día de mañana, como desean los partidos nacionalistas, hubiera selecciones independientes de la española y con capacidad para disputar partidos en torneos internacionales, la dualidad de los navarros sería imposible. Salvo que Navarra fuera parte de Euskadi.

Se estrenan este año las selecciones de Galicia y Murcia, ésta dirigida por José Antonio Camacho, vuelven a jugar la Valenciana y la Catalana y todo hace presumir que en la próxima temporada habrá café para todos. La actuación de las selecciones regionales, ahora autonómicas, no es nueva en la historia del fútbol español. En el primer cuarto del pasado siglo ya había encuentros que se jugaban entre las selecciones regionales. En la del Centro, la que correspondía a la entonces llamada Castilla la Nueva, solía jugar Santiago Bernabéu, que no era precisamente un hombre que aprovechara el fútbol para reivindicaciones políticas. Entonces no se contrataba a selecciones nacionales. Ahora hay, al menos en algunos casos, el deseo de homologarse.

Selecciones autonómicas, café para todos
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