sábado. 01.10.2022

Hay un chiste genial en ABC, de J.M. Nieto. Un ratón hembra, que está junto a otro macho, le dice a una pareja de guardias –igualmente ratón y ratona-: “Quiero denunciar a este varón por acoso ocasional; ha suspirado, mirándome de soslayo”. “¿Sólo eso?”, pregunta, incrédulo, el guardia ratón macho. “Pero no saben ustedes qué suspiro, qué mirada y qué soslayo”, responde la afectada. Termina el diálogo con la conclusión de la ratona policía: “¡Al calabozo con él!”. Esto es España, así la han dejado. Se han terminado todas las concordias, todas las claves de la Transición que nos hicieron olvidar el franquismo. Y ahora la izquierdona ha resucitado el franquismo pero sólo para penalizarlo, por el gustirrinín que da eso. A la España de la tapa y la cervecita, del cortado leche y leche y de los viajes del Imserso se la ha cargado el coronavirus y los podemitas han dado el matarile al piropo y a otras banalidades. Han cambiado el requiebro por el calcetín blanco y el anorak, que es como volver al uniforme hortera que nos corresponde por derecho. Mas llega una marquesa como Cayetana a poner las cosas en su sitio y no la entienden ni en su propio partido, enfermo también de ideas. Aquí la brillantez de una doctora por Oxford se combate con el cebollino, aliáceo que es consustancial con nuestra propia existencia. Esta gente de la izquierda radical aburre a cualquiera y me da que quiere quedarse, aunque lo normal sea que sus ideas fenezcan por gravedad. Confieso que temo leer los periódicos cada mañana, cada mediodía y cada noche.

Publicado en Diario de Avisos

Un chiste
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