miércoles. 17.08.2022

Lo más disparatado que he leído estos días es que una vecina de no sé dónde se ha abierto un agujero en su mascarilla “para respirar mejor”. Con estos parámetros, este país de mentecatos no supera una pandemia ni tampoco una mierda. Claro que yo ayer me volví a colocar la mascarilla al revés porque como no tengo memoria me olvido de si lo azul va para fuera o para dentro; quiero decir que me armo tremendo lío y ya no atino con la mascarilla, las llaves del coche, las de mi casa, el gel, los guantes y una gorra que me dicen que es buena para que el virus no te entre por la testa, por si te escupen desde un balcón. Es como aquello que se decía antes: “No le pegues al niño en la cabeza, que está estudiando”. Lo podías, eso sí, moler a palos en el resto del cuerpo. Parece que la cosa se relaja y el científico de confianza de Putin ha dicho en una entrevista muy interesante que no habrá rebrote y que un nuevo virus nos podría castigar, pero dentro de una década. Que el Covid19, al que ahora llaman “la Covid19”, como el mago llama “la fin del mundo” al fin del mundo, será historia dentro de un mes o a lo sumo dos. Esto sería lo lógico, aunque la gripe llega todos los años y se lleva a tantos como el coronavirus, pocos más o menos. Lo que pasa es que la gripe es menos escandalosa. No te digo el tabaquismo, que mata a 49.000 españoles cada año y el cáncer, que se carga a unos cuantos más. En fin, yo ya no leo sino a los científicos porque estoy harto de que cada cual maneje síntomas, cifras, defectos en las batas y hasta la halitosis viral de manera diferente y con consecuencias a cuales más apocalípticas. Paso.

Publicado en Diario de Avisos

Un disparate tras otro
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