miércoles. 17.08.2022

Para hablar de Venezuela, Teodoro Petkoff nos recibió en un sencillo despacho -el suyo- del diario Tal Cual, que él fundó y dirigió hasta que el chavismo lo cercó. Ya no me acuerdo si fue en este siglo o en el pasado. Teodoro, que por último había tomado a su cuarta esposa, Neujim Pastori, hija del académico y político venezolano don Luis Pastori, se fue al otro mundo a los 86 años en 2018. El chavismo no le dejó venir a España a recoger el premio Ortega y Gasset, que le entregaron en Caracas. Tres veces fue encarcelado, en sus tiempos de guerrillero. La primera, en 1963, se fugó de un hospital descolgándose por la ventana con sábanas atadas, tras ingresar fingiendo estar enfermo y después de ingerir medio litro de sangre humana para despistar a la analítica. La segunda fue en 1967, más que por guerrillero por revoltoso, y logró evadirse de la celda que ocupaban él y dos más en el cuartel de San Carlos, gracias a un túnel cavado por los suyos, pero desde fuera hacia adentro, con lo que inventaron una nueva modalidad de evasión. Y la tercera vez lo indultó Caldera, no sé si en la misma hornada que a Hugo Chávez o en otra. Fue en 1969, así que debió ocurrir en un gesto magnánimo muy anterior. En 2006 no logró los créditos suficientes para enfrentarse a Chávez en las presidenciales y dio su apoyo al maracucho Manuel Rosales. Tenía 86 años cuando Teodoro murió y a Juan-Manuel García Ramos y a mí siempre nos quedó un buen recuerdo aquella larga entrevista con el antiguo líder del MAS, que pasó de guerrillero comunista a socialdemócrata en toda una vida de lucha por sus ideas. Siempre supo cambiar, pero nunca perdió su corona de hombre honrado y esto en un país como Venezuela es difícil de mantener. Bueno, y en España también.

Publicado en Diario de Avisos

Teodoro Petkoff
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