lunes. 03.10.2022

Por Fernando Marcet Manrique

250 Euros. Eso es lo que va a costar a los lanzaroteños el mercado del próximo Sábado. 250 Euros en concepto de cartelería sufragados por el Cabildo de Lanzarote a través del área de Comercio Industria y Turismo. Por supuesto, el gasto real se eleva un poco más, especialmente en telefonía móvil y gasolina, pero eso lo han puesto de su bolsillo quienes con su tiempo y ganas han querido regalarnos este mercado. En cualquier caso, y aunque dicen que lo que no cuesta caro no se valora, yo espero que sepamos ver el valor no meramente monetario que el evento del próximo sábado tiene para todos los lanzaroteños. Con este escrito quiero rendir humilde homenaje a las personas que lo han hecho posible y llamar la atención sobre la importancia de que acudamos en masa para apoyar con nuestra presencia el acto.

Queda un poco raro que yo lo diga, siendo socio de ALEA, pero lo cierto es que mi labor se ha limitado al diseño del cartel, sin que mi aportación haya ido más allá, por eso puedo hablar en tercera persona y felicitar a quienes sí han hecho el trabajo verdaderamente duro - y todavía siguen haciéndolo, pues hasta el mismo sábado por la tarde la actividad va a ser frenética--.

Cabe destacar que ninguna de las personas voluntarias va especialmente sobrada en cuanto a tiempo disponible. Además, ninguna de ellas tiene tierras o produce manufacturas que vayan a venderse en el mercado. Estamos, pues, hablando de una clase de altruismo bastante infrencuente en estos tiempos que corren. Una clase de altruismo cuyo origen hemos de encontrarlo, no lo olvidemos, en una situación injusta que desde hace mucho sufrimos los lanzaroteños. Hablo del oligopolio alimentario y la desproporcionada carestía de los alimentos en la Isla.

El mercado del día 25 es el colofón con el que cerramos una etapa iniciada hace ya casi un año. Fue también por estas fechas cuando hicimos circular miles de correos electrónicos anónimos, llamando a la ciudadanía a concentrarnos frente a la Cámara de Comercio de la calle José Antonio. Tres manifestaciones y 12 meses después lo cierto es que nada ha cambiado demasiado, salvo algún proyecto de mercado, que nos creeremos cuando veamos, y la eterna promesa de retirar una Ley de Comercio que mantiene a los consumidores de Lanzarote secuestrados por dos únicas cadenas alimentarias.

Pero ya pasó el tiempo de la protesta y la queja. Salir a la calle y manifestar tu repulsa es importante para hacer saber a los gobernantes que no estás a gusto, pero si estos no te ofrecen la solución inmediata que la situación exige entonces no te queda más remedio, si cuentas con ganas, determinación y ayuda en forma de otras personas con las mismas ganas y determinación, de hacer tú el trabajo que a la administración pública le corresponde.

Con esta mentalidad han estado trabajando estas personas durante los últimos meses. Recabando información, reuniéndose con funcionarios y políticos, acudiendo a los distintos mercados ya existentes en Lanzarote, haciendo y recibiendo llamadas de todos aquellos que estuvieran interesados en poner un puesto. Más de una vez hubo que cambiar lugar de ubicación y fecha, con la consiguiente vuelta a empezar, pero el ánimo nunca decayó, jamás hubo la menor duda de que al final el mercado se celebraría.

No hablamos, pues, de un mercado corriente. Se trata de un mercado-protesta, que pretende ser constructivo y derivar la energía generada por la injusticia y la impotencia hacia un territorio mucho más positivo y beneficioso para todos. Un mercado que, por qué no, espera sentar las bases de algo que aspire a celebrarse con una frecuencia periódica al menos semanal, sin necesidad de aguardar no sé cuantos años hasta que el proyecto faraónico ideado en Arrecife Centro se concrete.

También será una prueba piloto que dará la medida de la demanda que existe en Arrecife, y en Lanzarote en general, respecto a este tipo de iniciativas. Qué duda cabe que si los principales protagonistas, tanto potenciales compradores como agricultores y demás vendedores, salen satisfechos, las posibilidades de repetir serán mucho mayores que si van cuatro gatos o si algunos intentan hacer su particular agosto en octubre. Esperemos, pues, que prime el espíritu con el que fue concebido el mercado, y consigamos entre todos demostrar que tenemos la altura de miras suficiente para resolver nuestros propios problemas a base de buena voluntad y dedicación.

Un mercado por 250 Euros
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