lunes. 26.02.2024

La madre de una amiga, tras haber visto en el cine “Volver”, dijo que era una historia muy común, pero con el “toque Almodóvar”. En un primer momento esa observación puede parecer una barbaridad. “Común, común...” dirán algunos de ustedes, “esperemos que no”. Pero puede que sí, puede que sea una historia más común de lo que estamos dispuestos a aceptar. La película de Almodóvar está protagonizada por personajes criados y educados en un pueblo de Castilla. El abuso de niños y niñas por parte de adultos - ya sea el padre, un tío o alguien del entorno cercano - es una realidad que se da en España con más frecuencia, me temo, de la que estamos dispuestos a admitir. Es una asignatura pendiente de nuestra sociedad, que tarde o temprano deberá ser afrontada, del mismo modo que se ha hecho con la llamada “violencia doméstica o de género” tras décadas de silencio y permisividad. No es fácil contar lo que el director manchego cuenta.

Pero la película de Almodóvar es algo más que una denuncia social. Es una historia de mujeres. Mujeres a las que la vida les da la oportunidad de volver a empezar, aunque sería más exacto decir que son ellas quienes luchan por tener esa posibilidad. Y lo consiguen.

Pero me gustaría detenerme en algo muy concreto de la película: los “planos Almodóvar”. Son puntos de vista imposibles en los que el director se deja ver. Momentos de extrañamiento que curiosamente no molestan, son sorprendentes y te hacen sentir ganas de subirte a una silla o meterte debajo de la mesa para ver la realidad desde otra perspectiva. En “Volver” hay unos cuantos planos de estos. Está el plano cenital en el que vemos (desde el techo) a Raimunda fregar los platos: los pechos y sus manos enjabonadas. Una imagen hermosa y cargada de erotismo. Otro punto de vista raro: los pies vistos a ras de suelo, desde debajo de la cama. Es una repetición los pies que Victoria Abril observa desde el bajo en el que vive en “Todo sobre mi madre”. Son perspectivas inusuales que nos recuerdan que el mundo se puede mirar con otros ojos. Y si no, prueben a subirse a una mesa o a tumbarse en el suelo, experimenten distintos puntos de vista...

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