lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

-Rajoy apoyará al presidente del Gobierno contra ETA. Y por qué ahora sí y antes no. Es que el tema del terrorismo no tiene en este momento la misma gravedad que hace unos cuantos meses. O es que estas cuestiones de Estado para usted sólo han sido armas punzantes para utilizarlas como material electoral que dañara al adversario ante nuestras buenas gentes y no para el bien común de los ciudadanos, como debía ser su obligación de patriota español con que se llena la boca a todas horas del día. Rectificar es de sabios, pero la desvergüenza queda ahí señor Rajoy, aunque haya recobrado usted ahora la lucidez y la dignidad democrática perdida durante estos últimos cuatro años gracias a sus sucesivas derrotas en las elecciones generales. ¡Un demócrata en su lugar ya hubiera cogido camino, hombre! Y es que las urnas siempre ponen a cada uno en su sitio, y el suyo es un sillón en cualquier registro de la propiedad, con un buen puro palmero en la boca, rumiando su falta de criterio y personalidad al frente de un partido tan importante como es en este país el conservador.

-José Manuel Soria, cree que con la marcha de López Aguilar «habrá mucha más tranquilidad». Oiga, con lo bien que estaba usted tapadito y escondido en el burladero de su escaño viéndolas venir, cual torero mediocre que manda a su subalterno, en este caso subalterna -la ínclita doña Australia-, para que le pegue unos pases de castigo a la oposición desde el más generoso de los ridículos verbales que hemos escuchado en esa Cámara desde hace bastantes años. Además, el maestro se descuelga buscando ávido su pequeña cuota de notoriedad en un Pleno donde no intervino, seguramente por miedo a ser machacado por el Sr. Aguilar con la contundencia que le atribuyen sus enemigos, diciendo al final del mismo eso de la “tranquilidad”. ¿Pero qué considera este señor que es “tranquilidad” en política? Decir amén a todo, hacer el Don Tancredo o cerrar los ojos ante tanta presunta corrupción como vemos denunciada todos los días desde periódicos, televisiones o radios en nuestras islas (Mogán, Telde, etc.). ¿Eso es tranquilidad? Sr. Soria, eso sería, ni más ni menos, despreciar a los cientos de miles de votantes que en su día eligieron al Sr. Aguilar -dos veces nada menos en pocos meses- para que defendiera otras políticas distintas a las actuales, y nada más que eso. ¡O es que estamos locos!

-¡Miente, miente! Dice muy enfadado don Antonio Castro Cordobés: Una persona que, por otra parte, siempre nos ha parecido de los más tranquilos y serenos de esa “clase política” tan denostada, aparte de gran conseguidor, desde sus anteriores cargos gubernamentales, de muchas infraestructuras, algunas totalmente innecesarias, para su patria chica y para mantener su liderazgo en la isla.

La actitud histérica asumida por el Sr. Castro no la recordamos en ningún presidente de cualquier Parlamento de nuestra nación, pues el “manda güevos” del despistado Trillo fue sólo producto de unos micrófonos mal cerrados en ese momento; por lo tanto, el exabrupto, cuartelero y soez, fue dicho en la intimidad de la mesa, sin más.

Pero, aparte de la manera bruta y chabacana exhibida por el presidente del Parlamento Canario al dirigirse al Sr. López Aguilar -cortando su discurso de forma bastante atrabiliaria y contraria al reglamento- para desmentirle cuando este recriminó con contundencia aquellos manejos propios de repúblicas bananeras que se sucedieron hace varios meses en el Pleno de Investidura de don Paulino Rivero, el líder de la oposición se aprovechó de ese dislate, tan singular y verdadero, para hacer política parlamentaria, que puede gustar o no, pero al que tiene todo el derecho del mundo. En descargo del Sr. Castro debemos apuntar de buena fe que por ser novato en el puesto no conocía bien las triquiñuelas al uso de los que tantos años llevan en el poder haciendo de esa Casa un feudo muy particular y hasta esperpéntico, donde se adelantan hasta los resultados de una votación sin haberse celebrado todavía. De todas formas esperamos las disculpas de don Antonio, que de seguro las dará como hombre bien nacido que es, y que puede meter la pata en cualquier momento de obnubilación como nos ha pasado a todos alguna vez. Hasta Pronto.

Voces ajenas, opiniones propias
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