lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

La paciencia puede ser infinita y hasta una virtud muchas veces, pero no nos pidan los políticos a los ciudadanos que seamos resignados hasta el agotamiento o el martirio, cosa que se deja para personas muy especiales que puedan alimentar algún día el santoral religioso con actos heroicos y sublimes, que no es el caso nuestro, mientras los más normales, si es que lo somos, que le hemos perdido el miedo al “infierno” laminado por el Vaticano en un buen día, nunca mejor dicho, cuando el Papa se levantó una mañana de la cama optimista y lleno de buenas ideas y dijo, orbi et orbe, que eso de calentarse las nalgas para siempre en el fuego eterno es cosa de beatas y beatos trasnochados, dejando también de camino en ridículo a sus antecesores en el trono cansados de predicar siempre, fuego y más fuego. Ni que fueran bomberos.

Pero a la par y por ahora, olvidando S.S. que nos debe un perdón general a todos los miembros de nuestra generación y anteriores naturalmente a pagar con indulgencia más o menos plenarias, o como se llame eso, por las vigilias sufridas cuando creíamos, pobres de nosotros, que nos íbamos para “Las Malvinas” sin remedio por boberías como darle unos achuchones a nuestra novia.

Claro y perdonen ustedes uno quiere escribir de nuestra o la de ellos política canaria, y sin darnos cuenta nos vemos metidos en cuestiones de orden moral sin remedio ni control, por que cuando hemos mentado paciencia o tranqui como dicen los pibes, nos referimos al aguante del pueblo canario por los actos de nuestro gobernantes en cuestiones en este caso tan importantes como la administración de nuestras perritas, tan escasa ellas, en forma de impuestos, y es que otra vez y van tropecientos, los tribunales han castigado al Gobierno Canario, "por el resultado de aplicar al importe total de los aprovechamientos lucrativos de las referidas parcelas (cifrados en el informe técnico obrante en el expediente administrativo, que no ha sido objeto de contradicción, en la cifra de 17.360.038,52 euros) el tipo del 4,5% valor redondeado actual del Euribor , desde el 16 de abril de 2003 hasta que se levante o se modifique la actual clasificación del suelo".

O sea. Una pasta gansa por la cuestión de tan traída y llevada moratoria turística y donde parece que hubo de todo y en todos los sitios turísticos de las islas grandes desafueros, desde información privilegiada, sesiones al amanecer de varios ayuntamientos para “agilizar” obras y, carreras de empresarios enloquecidos cargados con miles de folios y planos a rastras para ver si se podían aguarecer sus proyectos.

Despilfarros dinerarios por falta de buena conducta política durante estos últimos años que ponen en duda la honestidad de muchas personas y la sublime, otra vez, paciencia de los contribuyentes como en los casos paradigmáticos de la ampliación del Parlamento Canario, Tindaya, la Gran Marina o el todavía sobre el tapete caso de Las Teresitas por poner solo los chanchullos más sonados y difundidos en las islas, donde se han tenido que pagar grandes compensaciones por tantos dispendios sin sentido y responsabilidad.

Además, muchos de esos mismos “señores” que propiciaron estos lamentables sucesos que tanto dinero nos han costado, no han tenido ni un ápice de decoro y arrepentimiento cuando han tenido la desfachatez de presentarse otra vez a las elecciones, saliendo algunos elegidos y hasta con mayoría absoluta en sus respectivas localidades. Con estas actitudes del electorado se vuelve a repetir aquello. “de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Que venga Díos y lo vea ¡Y a quejarse al maestro armero! Hasta Pronto.

Que se rasquen el bolsillo los políticos
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