jueves. 29.09.2022

Antonio Guerra León

Se espera un año bastante milagrero por las inminentes conmemoraciones que van a tener este año en recuerdo de las visiones de la niña Bernadette Soubirus el 11 de febrero de 1858 en Lourdes y que tanto jaleo armaron por aquellos tiempos. Esperamos, siempre de buena fe, que sirvan los rezos y novenas que nos esperan para enderezar el tránsito y lastimero viaje por este mundo de la jerarquía católica española, tan apartada de las buenas gentes, los pobres y los emigrantes y tan cerca de los políticos. ¡Baja Manuel! Por favor.

Y es que de milagritos está el mundo lleno. Si no, no nos digan ustedes que no es un portento la forma en que un caballero, demócrata a machamartillo por origen y por convicción, Alberto Ruiz Gallardón (cuyo padre por cierto fue en su día desterrado a estas islas por la dictadura por asistir a aquella reunión denominada por el franquismo como el “contubernio de Munich”), haya sido defenestrado -manu militari- por las fuerzas más reaccionarias de su partido, los medios de comunicación de los obispos, la Faes (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales) de Aznar, no confundir con Falange Española, y otras malas hierbas del tardofranquismo, con el fin de que no accediera a las listas de candidatos a la Cámara de los Diputados como se merecía . Y suponemos, también, que para frenar el ascenso del mismo como fututo candidato del PP en los próximos comicios dentro de cuatro años si se cumplen las predicciones de que Rajoy perderá las elecciones del 9 de Marzo de 2008.

¿Y donde está el milagro? Pues en que, en un país donde hay tanta falta de buenas cabezas pensantes y honradas, el Partido Popular (antes conservador, y ahora precipitado hacía la “derecha extrema” o la “extrema derecha”) prescinde, por presiones incalificables, de un activo importante que, además, ha aportado varias mayorías absolutas en la Comunidad Autónoma y en la alcaldía de Madrid. No nos digan ustedes que esto no es una maravilla. Suceso este, que nos recuerda a aquellos tiempos de la cacería-trampa que hicieron esos mismos individuos, o parecidos, a Adolfo Suárez para enterrarlo para los restos. Y sólo por la intención de éste de intentar construir en nuestra nación una derecha civilizada y europea lejos de periclitados extremismos y más cerca de un centrismo constructivo y aglutinador. Como decía un político gallego ya fallecido: Pío Cabanillas Gayas, «al suelo que vienen los nuestros». Y a todas estas Zapatero más contento que un cochino en un charco. Con perdón.

Siguiendo con los temas milagreros, en La Laguna circula una leyenda urbana en la cual se le atribuye a la Siervita de Dios, ¿incorrupta?, que se venera en el convento de Las Catalinas y que era natural del norteño pueblo de El Sauzal, el “milagro” que le faltaba para que el Vaticano pueda acelerar la beatificación esperada por muchos canarios. El milagro -o leyenda- consiste, según dicen por ahí -a nosotros que nos registren-, en que un vecino del pueblo sauzalero, llamado don Paulino Rivero Baute, haya sido elevado, aunque sea de forma precaria, a la Presidencia del Gobierno Canario. ¡Toma milagro! Hasta pronto.

Va de milagros
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