lunes. 08.08.2022

Columnistas, políticos y sobre todo politiqueros del continente americano y fuera de él, muchos sin conocer la realidad, intentan transmitir una situación de miedo arengando que Latinoamérica se está cubanizando. Aunque el mayor de los últimos berrinches fue después del discurso de posesión del presidente venezolano, Hugo Chávez, las alarmas volvieron a saltar con la declaración del nuevo mandatario de Ecuador, Rafael Correa: “Cuba y Latinoamérica son una sola nación. Llegó la hora de buscar nuestro destino común”. A mí, como colombiano, me encantaría que mi país tuviera un sistema educativo ambicioso y de resultados palpables, que toda la población accediera a servicios médicos públicos altamente cualificados y con rapidez, que el 40 por ciento de la niñez no viviera en la pobreza absoluta, que un número significativo de menores de edad se dedicara a estudiar y no a trabajar, que el país pudiera ayudar a otros pueblos a solventar carencias de servicios básicos para vivir dignamente, y que, entre otros aspectos, Colombia destacara en los Juegos Olímpicos. No son utopías, son objetivos alcanzables, y, les guste más a unos que a otros, Cuba los ha conseguido con reconocimientos como el de la excelencia educativa proclamado por Naciones Unidas. Si a esa buena marcha de la economía real, la que sienten directamente los ciudadanos, se le tacha de cubanizada, pues bienvenida sea. Leyendo textos escritos por autores conservadores me encuentro con inesperadas contradicciones. Por un lado, la defensa a ultranza de la economía de mercado y, por otro, críticas al presidente ecuatoriano por el anuncio de importar a bajo coste medicinas genéricas de calidad producidas en Cuba. En Ecuador y también en Colombia hay gente que se ha muerto en la puerta de Urgencias por no tener un fajo de billetes, chequera o tarjeta de crédito para respaldar económicamente la atención médica. Lo digo con conocimiento de causa, la educación y los servicios sanitarios se han convertido tristemente en negocios crueles. No es casualidad la seguidilla de derrotas electorales sufridas por partidos tradicionales latinoamericanos ni la votación histórica alcanzada por la izquierda colombiana en las últimas elecciones presidenciales, muy a pesar del clientelismo y de la infiltración y control que ejercen los grupos de extrema derecha (paramilitares) sobre el poder legislativo. Al alcalde de Londres, Ken Livingstone, le preguntaron por qué visitó Cuba al poco tiempo de conocer la elección de su ciudad como sede de los Olímpicos 2012, a lo que respondió diciendo que si un país tan pequeño y con menos recursos económicos que las grandes potencias era capaz de ganar medallas, será por su buen trabajo, así que viajó para aprender. No es malo copiar y si se trata de servicios sociales diría que es imprescindible.

Latinoamérica le quita el sueño a los fachas
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