Los bomberos del Consorcio de Seguridad y Emergencias del Cabildo han tenido un viernes enormemente complicado, en el que han tenido que hacer frente además de a los avisos habituales por accidentes o quema de todo tipo de cosas de dos importantes vertidos que se han producido en dos zonas distintas.
El primero, el más llamativo, fue el de la pintura que se derramó en la rotonda situada en la LZ-1 de Arrecife en dirección a Tahíche. La Policía Local les avisó sobre la una del mediodía de que se habían caído numerosos recipientes de pintura desde un vehículo.
Al llegar comprobaron que, efectivamente, la vía estaba intransitable. Además, recibieron la llamada del ingeniero de Carreteras del Cabildo para colaborar con el servicio de limpieza de la zona. La Guardia Civil controló el tráfico mientras se empleaban a fondo en la limpieza.
Luego, sobre las tres de la tarde, fueron avisados por la Policía Local de Tías de que había ocurrido algo parecido en la zona del Varadero de Puerto del Carmen. En ese caso lo que se encontraron fue que había caído un gran recipiente de aceite de un vehículo de transporte que había dejado varias vías intransitables y en estado peligroso.
En este caso tuvieron que emplear sepiolita para poder hacer desaparecer el pringoso elemento. Una vez que lo dejaron bien y que entendieron que el lugar ya estaba transitable dieron por finalizado el servicio.