jueves. 29.09.2022
Los colectivos de mujeres e inmigrantes han aumentado considerablemente su presencia en las Fuerzas Armadas en los últimos años

In the navy

Lanzarote ha aportado mucha gente a las Fuerzas Armadas y en concreto a la Armada

Fotos: Dory Hernández

Aunque el cine nos ha podido dar una imagen idealizada de lo que supone formar parte de las Fuerzas Armadas, la realidad también ofrece a día de hoy ventajas suficientes para que muchos jóvenes estén estudiando seriamente la posibilidad de alistarse. Para esos indecisos, todos los años llegan a Lanzarote representantes de la Sección de Apoyo al Reclutamiento dispuestos a solventar todas sus dudas y a animarles a que tengan una profesión de futuro.

Carlos Llaca es Capitán de Infantería de Marina y destaca que “Lanzarote ha aportado mucha gente a las Fuerzas Armadas y en concreto a la Armada”. Confirma que “la aceptación aquí siempre ha sido muy positiva y por eso repetimos y ahora estamos en el centro comercial Deiland sin parar de dar información a los chicos y chicas de entre 18 y 26 años que son los que pueden entrar en la Marina”.

Esta misma semana se destacaba en la presentación de los nuevos agentes en prácticas de la Guardia Civil que cinco de ellos eran naturales de Lanzarote. La posibilidad de encontrar un destino en el lugar de residencia es, sin duda, uno de los alicientes que se presentan para los jóvenes interesados en formar parte del Ejército. Dice Llaca que “muchos jóvenes van a tener la posibilidad de trabajar en la Isla ya que ahora se puede elegir el destino donde se quiere estar y la especialidad y sería raro que a alguien no le gustara una de las 49 especialidades que tenemos entre los tres ejércitos”. Explica que “existen unidades muy operativas que requieren un gran esfuerzo físico y otras más tranquilas como la administración”.

Dice el Capitán de Infantería que “es importante tener vocación para sentirse a gusto en el trabajo”. Sin embargo, reconoce que “también hay que tener en cuenta que uno recibe una remuneración por el trabajo que está realizando”.

Administrativas o legionarias

Luisa Cárdenas es Cabo de Administración y reconoce que “yo nunca pensé que llegaría a estar en el ejército aunque mi padre también es militar y siempre me había llamado la atención”. Sin embargo, admite que “no me decidí hasta los 21 años porque todavía me parecía un poco raro ser mujer y estar en el ejército”. Confiesa que fue precisamente en una guagua de información, como la que ahora utiliza ella, donde se enteró de todo y se decidió “al ver a chicas como yo vestidas de uniforme”.

Explica que “cada vez somos más chicas, sobre todo en los buques, y ocupamos los mismos puestos y los mismos destinos porque antes había especialidades en las que no podíamos estar, como por ejemplo en los submarinos, y ahora sí”. Se ríe al decir que “no todas tienen que ser la Teniente O' Neill aunque hay de todo y existen puestos que se adaptan a todo tipo de personalidades, desde las que trabajan en la hostelería hasta las que quieren ser legionarias”.

En cuanto al acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad, dice Llaca que “ahora el mayor rango que existe para una mujer es Comandante porque también es cierto que como se han incorporado más tarde a la carrera militar a muchas no les ha dado tiempo de ascender más”. Explica que “ya hay una mujer que es Teniente de Navío, que ha mandado un buque y que seguro que dentro de unos años llegará a Almirante ya que España es uno de los pocos países del mundo en el que las mujeres no tienen ningún tipo de restricción”.

En opinión de estos militares, no es imposible conciliar vida familiar y laboral. Dice Cárdenas que “estamos en las mismas condiciones que en el resto de trabajos aunque es obvio que si estás en un buque, vas a tener que pasar tiempo fuera de donde vives y separado de tu familia”. Por eso, insiste en que la vocación es importantísima. Explica que “si una mujer se queda embarazada, uno de los miembros de la pareja irá destinado a tierra y tendrá su tiempo de maternidad y de lactancia, con las mismas ventajas y posibilidades que en la vida civil”.

Requisitos

Los requisitos que se piden para entrar en el Ejército es tener entre 18 y 25 años, carecer de antecedentes penales y tener como mínimo 2º de la ESO completo. Los candidatos tendrían que hacer unas pruebas muy sencillas en Las Palmas a donde se les paga el billete de avión de ida y vuelta. Hay unos exámenes médicos y unos físicos y un test psicotécnico. De todas las vacantes que salen, el candidato elige dónde quiere trabajar y en qué especialidad. Posteriormente se iría a una escuela de formación, que en la Armada sería de 4 meses, en la que se estudia lo que se ha elegido y se recibe un sueldo. Una vez terminados los 4 meses de formación, se iría al destino elegido y allí se encaminaría la vida profesional de esa persona. Cabe la posibilidad de quedarse fijo, ingresar en la Guardia Civil (el 50% de las plazas que salen están reservadas para tropa y marinería), la Policía Nacional también les reserva el 10% de las plazas y hay algunos Ayuntamientos que ofrecen un 20% de sus puestos de Policía Local. Si a los 45 años no se quiere optar por ninguna de estas posibilidades, la persona debería abandonar las Fuerzas Armadas con una pensión de 600 euros compatible con cualquier trabajo del sector privado.

La talla mínima requerida es de 1.55 y la máxima de 2.03 para poder adaptar los uniformes.

Inmigrantes

“Ayer notamos mucha afluencia de inmigrantes pidiendo información y tenemos que decir que tenemos plazas reservadas para extranjeros hispanohablantes ya que el convenio que tiene el Ministerio de Defensa es con países de Centro América, Sur América y Guinea Ecuatorial y todos pueden optar con las mismas condiciones y llegar a conseguir la nacionalidad española”, informa.

Para recabar más información pueden dirigirse hasta el sábado en el entro comercial Deiland desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche. El lunes, martes y miércoles estarán en la calle Real y el jueves y viernes en el centro comercial Biosfera.

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