jueves. 29.09.2022

En cuanto se acaba el puente de los difuntos, como es el caso, a la gente se le pone la cara de comilona navideña. Empiezan las hartadas de empresa y dentro de poco las grandes superficies abrirán los domingos, así que sólo falta plantar el pino y que venga Papá Noel para que aparezca la Navidad, que ya está en el horizonte. Lo que no aparece es el frío, hace más calor que en agosto y lo del mago de los tiempos descambiados se hace realidad. Yo lo estoy pasando mal porque un amigo me llamó el otro día para decirme que ya no escribo sino tonterías. Cuando le pregunté que si quería que lo hiciera sobre Pedro Sánchez se espantó. Pero es que en España o escribes de política, lo cual da de sí bastante, o te haces el gracioso. Pues me haré el gracioso o buscaré noticias que lo sean para sacarles punta. He vuelto a leer el caso del chino que cogió tremenda infección por oler sus calcetines usados todas las noches. Las bacterias le pasaron factura y casi la diña, pero incluso esta noticia, que me parece graciosa, evidentemente no lo es para el chino, es ya de hace unos meses; creo que la comenté aquí. Lo que ocurre es que los periódicos están igual que yo, secos, y tiran de archivo para animar al personal. En todo caso, ustedes se van a divertir el domingo, gane quien gane, que seguramente ganarán todos, incluso Ciudadanos, que pasará a ser residual. Le ocurrió igual a la UCD. Es que en España nadie quiere el centro porque España es un país que desconoce la moderación. Estas elecciones generales son esenciales para el futuro del país y, sin embargo, nadie confía en que sirvan para algo. Qué tristeza, ¿no?

Publicado en Diario de Avisos

Y llegó Navidad
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