jueves. 29.09.2022

La Unión Europea urge a España a que tenga cuanto antes un Gobierno estable. Y mientras a España se le pide normalidad desde Europa, Sánchez sigue en un callejón sin salida, haciendo cuentas baldías. No hay posibilidad de articular un Gobierno de izquierdas sin la posibilidad de ser chantajeado. De hecho, Iglesias ya le pide seis ministerios; y uno para él y otro para su novia. Y Esquerra el indulto de los presos. Cada vez estamos más cerca de Venezuela. Rivera ya se ha ido y Casado espera, pero no sé qué espera. Vox renuncia a participar en el Gobierno, aunque es verdad que nadie se lo ha pedido. Una de las fronteras con Francia está bloqueada y Marlaska prefiere que sea la Gendarmería francesa la que disuelva a los insurgentes y no la Guardia Civil, para no molestar a los catalanes con los agentes españoles de la Benemérita facilitando los derechos de los ciudadanos. Han comenzado, pues, los chantajes que todo el mundo esperaba. Los catalanes no van a aflojar en su empeño inútil de conquistar una república hasta que no se imponga un correctivo a quienes vulneran la ley. Lejos de eso, está más cerca la libertad de los condenados que nuevas condenas. A Pedro Sánchez, con tal de dormir en La Moncloa, el asunto catalán le importa más bien poco. Este es un país, una vez más, de incierto destino, en el que se cometen errores –como la exhumación de Franco— y se insiste en ellos inexplicablemente. Mientras, la extrema derecha, Vox, se modera y se frota las manos; y la extrema izquierda se compran mansiones. Es el mundo al revés. Pobre España.

Publicado en Diario de Avisos

Pobre España
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