jueves. 29.09.2022

Que la película de Almodóvar Dolor y gloria, una cutrada inmensa, haya sido nominada para los Globos de Oro da cuenta de cómo está el cine. Y que The New York Times cite a Almodóvar como mejor director del año, por delante de Scorsese y Tarantino, manda huevos. Todo es posible en este mundo, incluso que al rey de España le estén metiendo la república en La Zarzuela por la puerta de atrás y no se entere. Más le valdría a Pedro Sánchez poner al Pequeño Nicolás a hablar con ERC para que los indepes no se la cuelen doblada. Ya están hablando de que hasta enero, nanay, y eso si salen los presos a la calle. Sánchez, a cuya entrometida esposa la echaron de Buckinham Palace los sabuesos de Isabel II durante la reunión de la OTAN “porque no estaba invitada”, según informa un confidencial, no va a ser nunca presidente efectivo, a este paso, a no ser que convenza a la derechona expectante. Vuelvo al dolor y al bodrio para decir que la peli de Almodóvar es todavía peor que “Los amantes pasajeros”, que ya es decir. El gaicismo no vende tanto como algunos autores creen porque la gente está harta de tanta exhibición vasioleta. No tengo nada contra los gays, pero, coño, paren un poco en la insistencia. Hay más temas y mucho más bonitos para hacer pelis interesantes. Desde luego “Dolor y bodrio” es un coñazo de película, que le interesa a un determinado tipo de público, pero a otro no. No está ni para un Oscar, ni para un Globo, ni para un Goya, ni para una mierda. Aunque Almodóvar se forre fuera de España con su producción, quizá autobiográfica. La cumbre del clima sigue y la niña del exorcista, con ese pañuelo en la testa, parece ahora una granjera sueca chica, rodeada de adulones grandes.

Publicado en Diario de Avisos

Dolor y bodrio
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