jueves. 29.09.2022

Hace mucho tiempo que el presidente de la patronal Ashotel, Jorge Marichal, dijo públicamente que Canarias necesitaba su propia compañía aérea chárter. En realidad, ya no deberían llamarse charters estas empresas porque admiten la venta de billetes individualmente, no sólo en paquetes de viajes avión/hotel. A Jorge Marichal no le hicieron caso y ahora muchos se tiran de los pelos, tras la crisis de Thomas Cook, una prestigiosa empresa centenaria, que ha ido a la quiebra, principalmente en su matriz del Reino Unido. Escapan de ella algunas filiales. Los esfuerzos, por ejemplo, de Binter para crear una empresa interinsular solvente, y además con vuelos nacionales e internacionales a puntos de África y la Península han tenido éxito. Tras un primer intento en Italia, desde Canarias, con aviones alquilados a una compañía española, surgió una nueva Binter que ya ha establecido rutas muy demandadas a aeropuertos de Marruecos, Cabo Verde, Mauritania y la Península, con éxito y con tarifas interesantes. ¿Estaría interesada Binter en rutas europeas, con paquetes de viaje comercializados por empresas canarias y de otros países? Probablemente, sí, pero hay que sentarse y hablar; y, en todo caso, con ayuda de las autoridades canarias, que en el sector turístico tienen bastante mano en estos tiempos socialistas. Todo antes de dejar que nuestro PIB descienda por culpa de quiebras que no se puedan controlar y de que se muera la gallina de los huevos de oro. He escuchado unas declaraciones llenas de sensatez de José Barreiro, responsable de una cadena de hoteles en Canarias y accionista de Thomas Cook pidiendo calma y ayuda al mismo tiempo. Hay que unir esfuerzos, olvidarse de diferencias económicas y políticas y ofrecer una solución al problema. Parece que la creación de una compañía de aviación canaria, con vuelos a los mercados naturales de Canarias, es una solución. Pero es preciso sentarse a hablar; cuanto antes.

Publicado en Diario de Avisos

Una compañía aérea canaria
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