jueves. 29.09.2022

Han estado aquí, de visita, breve o larga, el ruso Putin y el chino Jinping. Es decir, estamos de moda y no falta sino el animal yanqui para completar el trío de ases. Somos la leche. Y como si de un Bienvenido Mr. Marshall se tratara hemos cerrado autopistas y carreteras para que el chino pudiera circular con comodidad. Que se lo cuenten al que tiene que ir cada día a Santa Cruz, desde el norte, a las ocho de la mañana; o al que no ha podido estrenar el anillo insular, porque sencillamente no existe. Nuestra acreditada amabilidad con el visitante se palpa en el ambiente. A los ingleses del XIX los paseábamos en corsas, mientras los niños pobres de solemnidad guiaban los bueyes que tiraban de ellas, descalzos. Estas son islas miserables, en las que nos ponemos finos unos a otros, pero al visitante –si es ilustre, más— lo adoramos, lo cual no me parece mal, pero sin pasarse. Ahora que venga Trump –Tromp lo llama el bestial y colgajoso Maduro-, para cerrar el ciclo. En fin, han sido días agitados para la Guardia Civil, que se ha multiplicado para que todo saliera bien, como así fue. De vez en cuando, a Canarias se les pone en el mapa, casi siempre por malas noticias, aunque esta vez fuera para bien. A ver si las visitas del ruso y del chino nos alivian la crisis de Thomas Cook. Estoy con mal cuerpo. Debe ser por la llegada de Papa Noel. Prefiero a Papa Noel que al papa Francisco. Circula un video por la red de un cura enterado que confiesa que la fortuna de Evo Morales en el exterior –unos 300 millones de dólares—se la sacó de Bolivia el Vaticano. Ay.

Publicado en Diario de Avisos

El chino y el ruso, no falta sino el yanki
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