jueves 9/12/21
Marcial Curbelo, vecino de Órzola presente en el rescate de una patera naufragada

“Nuestras vidas también corrían peligro pero en ese momento ninguno pensamos en eso, ni en el COVID ni en nada”

“Muchos me han dicho que cómo íbamos nosotros a estar en el Aula de la Naturaleza y los inmigrantes en un hotel, pero no pasa nada, señores, a los siete que estamos aquí no se nos van a caer los anillos por quedarnos aquí. Si tenemos que ir y tirarnos otra vez, vamos a ir otra vez”
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- “Fue tremendo y falló la coordinación de los equipos de rescate. Hubo muchos que llegaron al sitio del accidente sin un botiquín, sin una manta ni nada. Ya que vas allí, tráete algo, lo que sea, una tabla o cualquier cosa, pero no vengas sin nada. Cuando uno va a pescar se lleva la caña, lleva el anzuelo y la carnada, igual que un socorrista o un sanitario cuando va a socorrer en un accidente”

-“Pienso que ahí estuvimos todos en contacto con los inmigrantes, los sanitarios, la Guardia Civil y todos. A mí me preguntaron si los toqué. Pues claro que los toqué, los abracé, les di calor. ¿Qué iba a hacer?”

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Marcial Curbelo, vecino de Órzola, fue el primero que el pasado martes no se lo pensó dos veces y se lanzó al mar para socorrer a los inmigrantes en el naufragio de la patera que dejó de momento la lamentable cifra de 8 fallecidos. Este jueves intervenía en el programa 'A buena hora' de Crónicas Radio-COPE Lanzarote para insistir en que ni él ni los otros vecinos que salvaron la vida de 28 personas son héroes y para cuestionar la coordinación de los equipos de emergencia, cuya respuesta ante la tragedia que tenía lugar ante sus ojos cree que fue lenta. No pensaron en el riesgo para sus propias vidas ni en un posible contagio por la COVID-19. Desde el Aula de la Naturaleza de Máguez, donde este grupo de valientes sigue aislado a la espera de los resultados de las pruebas PCR, Curbelo asegura que sin duda lo volvería a hacer.

- Marcial, lo primero, enhorabuena, porque fue usted de las personas que no se lo pensó dos veces y se lanzó al agua este martes para salvar a los inmigrantes de la patera naufragada en Órzola, ¿verdad?

- Sí, así es. Cierto es que fui uno de los primeros que llegó. Fui el primero.  Llegué y me encontré con esa situación.

- ¿Pero por qué estaba usted estaba allí? ¿Usted vive en Órzola? Nos han dicho que escuchó gritos.

- Sí. Yo soy vecino de Órzola. Yo estaba en el muelle en ese momento. Estaba con un par de chavales esperando la llegada de la embarcación que venía de La Graciosa con inmigrantes. N ese momento sentí unos gritos por fuera de la escollera. En ese momento alertamos a los medios de emergencia que había allí, a la Guardia Civil y a todos ellos. Yo empecé a gritar, pero muchos de ellos hicieron caso omiso y no pusieron atención a la llamada que les estaba haciendo. Pensaron que quizás les estaba vacilando o cualquier cosa. Yo seguí mi camino y llegué al lugar de la tragedia y cuando llegué me encontré con la sorpresa que me encontré, con aquella gente botada en el agua y yo solo sin poder hacer nada, hasta que pudieron llegar toda todos los vecinos del pueblo, toda la gente joven, con la que estoy ahora mismo en Máguez, aislados, a la espera de los resultados de las pruebas PCR.

- Entonces usted llegó el agua y vio a un montón de gente flotando pero había poca luz allí en ese momento, ¿no?

- Sí, en ese momento la visibilidad era totalmente nula. Yo me acerqué a ellos con la luz de mi móvil. Llegué y pude sacar a los cuatro primeros, que estaban ahí agarrados a una piedrita y se pudieron agarrar a mi cintura. Pero los demás no. Los demás estaban mucho más adentro y no sabía. Yo con la luz de mi móvil no alcanzaba a verlos. Era algo increíble.

- O sea, oía los gritos en la lejanía pero no sabía dónde estaban ni cuántos eran ni quiénes eran, ¿no?

- No. No sabía, no sabía. Yo, cuando llegué, vi a mucha gente gritando por todos lados y fui y agarré al más cerca que tenía.

- Y luego dice que llegaron otras personas, la mayoría gente joven del pueblo. ¿Qué hicieron? ¿Qué pasó en ese momento?

- Pues gracias a esa gente, … Mis gritos se oyeron en todo el pueblo de Órzola. E pueblo es pequeño pero mis gritos se oyeron pidiendo socorro a la Guardia Civil y al equipo sanitario que estaba ahí. En ese momento hubo mucha confusión porque, claro, ellos estaban en el muelle con esa pantera que acababa de llegar de la isla de La Graciosa y yo me encontraba solo con treinta y pico inmigrantes en el agua pidiendo auxilios. La respuesta a lo mejor fue un poquito tardía. No se puso un poquito más de reacción cuando yo di los gritos y la voz de alarma. No era una tontería, lo estaba diciendo en serio. Estaba viendo que había gente en el agua que lo estaba pasando mal.

- Normal, claro. Y en ese momento, cuando ya se empezó a lanzar la gente, imaginamos que hubo también peligro para ellos mismos, ¿no?

- Claro, claro. En ese momento la marea estaba buena, pero venía subiendo la marea y venía con un poquito de reboso. Claro, nuestras vidas también corrían peligro pero en ese momento yo creo que de todos los que estábamos allí, ninguno pensamos en nuestras vidas, ni en COVID ni en nada. Solamente nos centramos en ayudar a esa gente que estaba pidiendo ayuda.

- Luego se quedaron en el muelle, imaginamos que empapados, y esperando porque había gente desaparecida. Imaginamos que fue un auténtico caos, ¿no?

- Sí. Fue tremendo, fue tremendo, por el tema más bien de la coordinación de los equipos de rescate. Hubo muchos que llegaron al sitio del accidente sin un botiquín, sin una manta ni nada. Ya que vas allí, tráete algo, lo que sea, una tabla o cualquier cosa, pero no vengas sin nada. Cuando uno va a pescar se lleva la caña, lleva el anzuelo y la carnada, igual que un socorrista o un sanitario, que debería ir a un accidente con un botiquín o lo que sea. Pero bueno, al fin y al cabo, …

- No. Son ustedes unos héroes y hay que decirlo claro. ¿Y por qué les llevaron a ustedes al Aula de la Naturaleza de Máguez? ¿Por el contacto que tuvieron con los inmigrantes?

- Claro. Lo que nos dijeron al principio es que teníamos que aislarnos porque fuimos los que más contacto tuvimos con los inmigrantes. Pero yo pienso que ahí estuvimos todos en contacto con los inmigrantes, los sanitarios, la Guardia Civil y todos. A mí me preguntaron si los toqué. Pues claro que los toqué, los abracé, les di calor. ¿Qué iba a hacer?

- Entonces llevan ustedes ya ahí varios días, ¿no?

- Hoy vamos a hacer ya dos días. Estamos a la espera. Ayer a las 11 nos llevaron al recinto ferial al lado del Cabildo y allí nos realizaron las pruebas PCR y nos dijeron que nos quedáramos a la espera de los resultados.

- ¿Y cómo han pasado la noche? ¿Cómo han dormido? Cuéntenos.

- Pues mire, esto tampoco es un hotel. Ahora estamos esperando a que nos traigan un cafecito al menos, pero la verdad es que estamos bien atendidos. Gracias a Dios no nos ha faltado de nada. La alcaldesa y todos se han portado muy bien con nosotros.

- Es que es tan singular esta historia. Pareciera que son ustedes los inmigrantes que han llegado a Lanzarote, ¿no?

-Hombre, muchos me han dicho que cómo íbamos nosotros a estar en el Aula y los inmigrantes en un hotel, pero no pasa nada, señores, a los siete que estamos aquí no se nos van a caer los anillos por quedarnos aquí. Y si tenemos que ir de aquí, en el Aula a la marea, y tirarnos otra vez, vamos a ir otra vez.

- Muchas gracias Marcial. Son ustedes unos campeones. Gracias por compartir esta historia con nosotros en la radio. Enhorabuena. Son un ejemplo para el pueblo y para el conjunto de la sociedad canaria.

- Nada. Muchas gracias a ustedes. No somos héroes, no lo somos, pero que no se ponga medallas aquellos que no lo son.

“Nuestras vidas también corrían peligro pero en ese momento ninguno pensamos en eso, ni...
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