lunes 18/10/21
Marc Vidal, empresario y experto en transformación empresarial y economía digital

"Es el momento de reflexionar que no se puede depender en un 40% del turismo"

-"Yo de la política siempre espero poco. Es más, le pido poco. Lo único que les pido es que me dejen en paz muchas veces; que no me digan que me van a ayudar porque al final todo termina en subida de impuestos, como ya sabemos, y poco más"
 
- "Canarias tiene capacidad en estos momentos para solicitar PCR en destino o en origen, lo cual seguramente va a calmar mucho la situación y puede procurar que no aumente mucho la incidencia por cada 100.000 habitantes"
 
- "Llamamos teletrabajo al hecho de estar en casa o en algún lugar conectado a tu ordenador a cosas que antes hacías en tu oficina. Eso es trabajar desde casa, pero no es teletrabajar"
 
Considerado la voz de la transformación digital, Marc Vidal es una figura fundamental para entender la economía digital en España. Este experto y divulgador económico defiende que “no es lo mismo digitalizarse que transformarse digitalmente” y, como consecuencia, desarrolla nuevas formas de negocio adaptadas a la realidad digital actual. Vidal es conocido por su método para lograr aumentar las ventas de un modo espectacular y convertir en relevantes marcas desconocidas a partir del entendimiento tecnológico. El experto en transformación digital ha explicado esta semana en Lanzarote la revolución que trae pareja la crisis provocada por el coronavirus y ahondará en su idea “Disrupt Thinking” para hacer frente a la revolución digital. Junto a Dimas Gimeno, al que no conocía personalmente, ofreció una jornada única en el hotel La Isla y el Mar de Puerto del Carmen, donde además de analizar la actual situación provocada por el coronavirus se centraron en la búsqueda de soluciones concretas a un caso muy concreto como es Lanzarote. Ya en el programa "A buena hora" de Crónicas Radio-COPE Lanzarote demostró que conoce muy bien la Isla y conoce muy bien su dependencia del turismo, algo que entiende que debería terminar reaccionando de forma distinta a la forma en la que se está reaccionando en este momento. A los políticos sólo les pide que no molesten demasiado y que dejen trabajar a la gente que sabe y a la gente que de verdad puede sacar adelante el complejo mundo empresarial que está por venir. 
 
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- A usted le definen algunos como la voz de la transformación digital. Muchos oyentes habrán oído estos términos pero no sabrán qué significa la transformación digital ni otras cuestiones modernas de la economía.  Hemos hablado con Dimas Gimeno y nos ha dicho que ustedes no se conocían. 
 
- Personalmente no, pero bueno, nos habíamos cruzado por las redes, como se dice ahora. 
 
-¿Y qué tal dio la charla de este jueves en Lanzarote con él? 
 
- Compartir con Dimas Gimeno un conversatorio de este tipo es un lujo. Para mí fue muy nutritivo porque su historia, su bagaje, enseñan. Lo pasé realmente bien y, además, a mí me gusta compartir espacio con gente de la que sé que cuando termine la sesión me habré llevado algo de conocimiento, y eso pasó ayer. Intentamos trasladar a la gente que nos oía y a quienes seguían la charla por streaming, a través de internet, un mensaje. A pesar de que las cosas se están complicando y más que se van a complicar, hay maneras de afrontarlo y hay que ponerse a trabajar la imaginación y a innovar como sea. 
 
- Lo importante es no rendirse porque en una situación como la de ahora, es fácil tirar la toalla, ¿no?
 
- Pues sí. Lo que pasa es que si miramos la historia, que es para los seres humanos una referencia, vemos que cada vez que ha habido una revolución tecnológica en los últimos 200 años, no ha sido gratis, no ha sido fácil; siempre ha partido de algún detonante que ha transformado la realidad inmediata, lo que ha hecho que mucha gente evidentemente sufriera durante algún tiempo, pero a la larga, más a medio plazo que a corto, sí que es cierto que hemos ido mejorando nuestra vida, y mejorando los entornos laborales, los entornos socio-económicos, pero ahora estamos en la parte más complicada. 
 
- Una de las cosas que nos ha traído la pandemia ha sido el famoso teletrabajo. Realmente lo de teletrabajar no es un invento que se ha generado con la pandemia del coronavirus, ¿no?
 
- Sí, lo que pasa es que le llamamos teletrabajo casi a todo, pero en los próximos meses descubriremos que realmente no hemos estado dedicados al teletrabajo. Y me explico. Llamamos teletrabajo al hecho de estar en casa o en algún lugar conectado a tu ordenador a cosas que antes hacías en tu oficina. Eso es trabajar desde casa, pero no es teletrabajar. Teletrabajar precisa de toda una serie de elementos que tienen que hacer robusta la conexión, hacerla segura; debemos ser capaces de replicar lo que hacemos en nuestra oficina, en nuestro entorno laboral, como si lo estuviéramos haciendo allí, aunque lo hagamos desde otro lugar. que las reuniones deben ser realmente nutritivas, eficaces. Precisa de tecnología para que esto sea adecuado y precisa también de una metodología que no siempre la hemos adoptado. En los próximos meses veremos que muchas empresas teletrabajaron y otras tantas solo trabajaron desde casa. Lo vamos a saber por temas de seguridad. Vamos a saber que ha habido robos de datos, jaqueos en más de un sitio. Esto de teletrabajar no es simplemente tener acceso a un dropbox o a un repositorio digital de tu empresa sin más requisito que una contraseña. Esto es algo más complejo. Lo que estaba inventado, como usted dice, era trabajar desde casa, pero lo que no estaba tan claro es que la gente supiera lo que es teletrabajar, y las empresas tampoco. 
 
- ¿Osea, que habrá que seguir apostando por la presencia física en el trabajo? 
 
- No. Tengamos en cuenta que con lo que estamos viviendo ahora es un mal momento para hacer el análisis inmediato. Por ejemplo, es una mala idea que se haya planteado una Ley de teletrabajo ahora, con el follón que tenemos. Esas cosas se hacen con un poquito más de calma. La especie humana regresa a una especie de media de comportamiento que tiene, y lo hace después de cualquier detonante o cualquier revolución o cualquier momento complicado que vivamos. Siempre volvemos a un punto más o menos medio, lo que pasa es que hay cosas que ya no volverán a ser como antes. Eso es cierto. Se va a procurar evidentemente hacer menos viajes, se va a cuidar más la sostenibilidad, se va a proteger el entorno mucho más que antes. Porque vemos que es factible. Lo que pasa es que para que cambie todo tanto como creemos que va a cambiar, precisamos de mucho más tiempo. El ser humano no cambia en 9 meses ni en un año comportamientos que llevan anclados desde hace dos siglos. Necesitamos mucho más tiempo y eso llegará pero más tarde y poco a poco. Otra cosa va a ser la crisis económica, que eso sí que va a dejar agujeros y situaciones que van a ser complicadas de resolver. 
 
- Claro, pero quizás en Canarias gracias a la situación sanitaria su economía no va a ser tan mala este invierno. El resto del país lo tiene complicado en unos niveles que imagino que ningún experto es capaz de cuantificar, ¿no cree?
 
- Bueno, yo confío en que realmente Canarias logre mantenerse a salvo de la segunda ola que de verdad está arrasando Europa, y que encima está empezando ahora. Es que tampoco podemos hablar de que estemos en el momento más complicado. No, no. Esto está empezando. En Europa, igual que pasó el siglo pasado en la mal llamada gripe española, estamos entrando en una segunda ola, que suele ser, cuando este tipo de pandemias se desarrolla con virulencia, peor que la primera. Lo que pasa es que nosotros ahora tenemos mecanismos para salvaguardarnos. Canarias tiene capacidad en estos momentos para solicitar PCR en destino o en origen, lo cual seguramente va a calmar mucho la situación y puede procurar que no aumente mucho la incidencia por cada 100.000 habitantes, algo que permitiría a Canarias crear corredores turísticos. La verdad es que también es un buen momento para que todas las Islas, el Gobierno, las empresas y las personas que están involucradas en aspectos económicos hagan una reflexión. Es cierto que el turismo es un regalo de la naturaleza que le ha caído a estas Islas tan maravillosas, pero también es el momento de reflexionar que no se puede depender en un cuarenta por ciento de la economía en un planteamiento exclusivamente de un sector. Hay que pensar en otras industrias, hay que darle valor a la tecnología y a intentar que esto se equilibre un poco, sin dejar de ser evidentemente el motor de la economía de esta región. Pero sí que habría que pensar que este punto de análisis que se nos acaba de presentar delante, esta explosión dramática que estamos viviendo, y que es un punto de reflexión, sirva para reflexionar algo y que le demos una vuelta a eso de solo depender de algo. 
 
- Aquí en Canarias ha ido tan bien el turismo que quizás la gente no ha pensado en otra cosa, a pesar de que somos puerto, de que somos conexión con América, con África, con Europa. Y a pesar de que tenemos condiciones por ejemplo para invertir en energías renovables, en el sector primario, todo, o casi todo, se centra en el turismo porque da mucho dinero y porque ha parecido un camino demasiado fácil, ¿no?
 
- (Se ríe) Es que los españoles somos un poco así. Supongo que también será igual en otros lugares, pero aquí es que ya lo hemos hecho dos o tres veces. Cuando se generó la burbuja inmobiliaria y cuando la fuimos inflando e inflando, hasta que nos explotó, la seguíamos inflando porque era fácil para generar empleo, era fácil crear una hipotética riqueza que parecía que siempre iba a ser así. Pero nos dimos cuenta de que depender de un 20 por ciento e incluso un poco más de un solo sector como el inmobiliario en España era una catástrofe que tuvimos 6 u 8 años para medio recuperarnos. De hecho, aún no estábamos recuperados del todo. Y ahora dijimos, después de que el sector inmobiliario perdiese la capacidad de ser motor económico, nos surge la idea, sobre todo que es fácil incorporarlo ahí, de poner el turismo como buque insignia. Claro, genera mucho empleo, pero es un empleo no tan bien pagado como podría ser en otros sectores. Y al generar mucho empleo, da la sensación, sobre todo desde sectores como la política, se anima a potenciarlo porque al menos así no tenemos demasiados problemas de paro, que al final es un elemento que distorsiona políticamente a cualquier gobierno. Y eso es lo que hemos hecho, apostar por lo que era relativamente más fácil -que no digo que el turismo sea fácil, pero sí era fácil generar empleo en ese sector- y no hemos pensado mucho más. Y todo lo demás que se va haciendo en paralelo no tiene los estímulos, las ayudas o el soporte desde el punto de vista de liderazgo político, que es lo que hace falta cuando quieres cambiar el modelo productivo de un país. Canarias tiene muchísimas cosas. Te das una vuelta y conoces gente y tratas con empresas que están apostando por la tecnología, empresas que pueden realmente desarrollar propuestas sostenibles que serían evidentemente mucho mejores que en otros lugares por un tema puramente climático. En Canarias esto es un tema pendiente y la oportunidad está aquí ahora. Pensemos. Creo que es que hay que ponerse a pensar. Hay empresas y grupos empresariales que pueden ser motores de esos cambios, que se están dedicando a muchas más cosas que simplemente a lo turístico, que es lo que les está permitiendo la gasolina para poder hacer otras cosas. Creo que estaría muy bien que de esta terrible crisis que vamos a vivir surjan oportunidades, que en este caso tengan que ver con cambiar modelos productivos y que se equilibren, se ecualicen con el turismo, que no estaría de más.
 
- Está claro que la crisis y el hambre agudizan el ingenio, pero ¿ve usted esas mentes pensantes? ¿No cuesta ahora encontrar a gente con buenas ideas sobre todo en política?
 
- En España, Canarias incluida, hay muchísimo talento, hay muchísima gente con buenas ideas y, además, con un espíritu de sacrificio importante. El problema está en si el ecosistema, la cimentación de esos proyectos, es capaz de reproducirse bien en un entorno como el español por diferentes razones. Yo de la política siempre espero poco. Es más, le pido poco. Lo único que les pido es que me dejen en paz muchas veces; que no me digan que me van a ayudar porque al final todo termina en subida de impuestos, como ya sabemos, y poco más. La cuestión es que yo creo que la política lo único que tiene que hacer es macar líneas estratégicas, tiene que liderar esos procesos para que al menos la gente sepa por donde tiene que tirar. Y en el caso de que sea factible, ayudar, estimular ese cambio y ayudar a esas empresas que tienen nuevas ideas y que además afrontan el futuro entroncándose con la tecnología, que al fin y al cabo no es algo evitable ni opcional. La tecnología llega, se instala, se desarrolla y quien la abraza progresa; y quien no la abraza normalmente fracasa. Siempre ha sido así y es el camino. Debe haber liderazgo por parte de las administraciones, que por lo menos nos indiquen el camino, que para eso están. Y que a los demás nos dejen trabajar; en el caso de que podamos tener algún tipo de ayudas, que por lo menos sean de tipo  fiscal, que es lo mínimo que se puede esperar cuando estás empezando un proyecto.
 

"Es el momento de reflexionar que no se puede depender en un 40% del turismo"
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