jueves 21/10/21

EL FIN DE LA CALLE CANALEJAS, OTRO IMPERIO EN DECADENCIA

La en otro tiempo arteria principal del poder de Lanzarote ha pasado a mejor vida. La caída primero en el olvido y luego en desgracia del cartel de la antigua sede del PSOE es un símbolo del desgaste de una zona abandonada a su suerte. Dolores Corujo y los suyos no han prestado mucha atención al cartel, como tampoco lo están haciendo a las cuestiones internas que no sólo tienen puntos calientes en sitios como Teguise y Arrecife

Cuántas veces se dice eso de que una imagen vale más que mil palabras. La imagen que acompaña al nuevo confidencial de la nueva temporada de nuestro grupo de comunicación es una buena prueba. Es la visión clara y certera de la decadencia, de un fin de ciclo, de una muerte requeteanunciada…

Hace tiempo que se viene advirtiendo que el centro de Arrecife se muere. Algunos más pesimistas dirán que no se muere, que ya está muerto. El ejemplo es la calle Canalejas, pretérito centro neurálgico del poder en la Isla. Hubo un tiempo no demasiado lejano en el que la calle Canalejas tenía en la esquina al despacho de abogados más poderoso de la Isla, el de don Manuel Fajardo Palarea y compañía (¿lo sigue siendo?), y a lo largo de su no demasiado extenso recorrido otros despachos no tan afamados pero posiblemente con mejores profesionales dentro; la redacción del único periódico local de papel y de tirada diaria que ha existido y que existirá, La Voz de Lanzarote; la sede de la formación política con más poder, el Partido Socialista (PSOE); la joyería más popular y que más invertía en promocionar los certámenes de belleza locales, Mapy; la farmacia más concurrida de la capital; el aparcamiento y el recinto que servía para la celebración de los carnavales que ya no se celebran ni se celebrarán, el Almacén; la oficina del Senado de Dimas Martín cuando Dimas Martín era Dimas Martín; el primer gran supermercado que tuvo la capital… De todo eso no queda nada, o casi nada.

El edificio en el que el PSOE tuvo la sede durante años, cuando el PSOE no era como ha sido en diferentes etapas un conglomerado de intereses ajenos a la práctica del socialismo, está siendo destruido para imaginamos ser reconstruido posteriormente. Es curioso que mientras no quedaba casi nada de lo que fue por dentro la gente que se encarga de la obra dejara en pie el cartel que mostraba al mundo que allí residió la Casa del Pueblo (la primera imagen está tomada en octubre). Tal vez el cartel mantuviera el orgullo intacto, probablemente porque no ha sido nunca consciente de la decadencia de su calle y de todo lo que le ha ido sucediendo a los suyos en estos años, precisamente desde que se abandonó la vieja sede.

El declive de la calle Canalejas es sólo un símbolo de lo que pasa en muchas zonas de Arrecife. La caída del cartel del PSOE es sólo un símbolo de lo que le está pasando ahora a los socialistas.

María Dolores Corujo es el vivo ejemplo de lo sabio que es el refranero español. El que mucho abarca, poco aprieta. Para su suerte, no es la primera responsable de la parte orgánica de un partido con poder en Lanzarote que comete los mismos errores. Ha habido muchos otros antes, los hay en estos momentos, y por desgracia los seguirá habiendo en el futuro. Ya dejamos escrito aquí que Fabián Martín fue un nefasto presidente del Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) porque trataba de simultanear su trabajo como fantástico parlamentario que era con su actividad dentro de su ya ex farmacia y con su siempre admirable desde el punto de vista informativo presencia en los medios; el resultado es el que todos conocemos ahora, un PIL que ya no lo conoce ni la madre que lo parió. Qué decir de su sucesor, Ramón Bermúdez, un hombre valiente, que supo dar la cara “contra viento y marea” en las peores circunstancias que se recuerdan y que sin embargo ha demostrado que tampoco sirve para dirigir un partido, ni grande ni chico. Qué decir de la presidenta del Partido Popular (PP) en la Isla, Astrid Pérez, probablemente la más acaparadora de todos los dirigentes políticos actuales. Abogada en ejercicio, concejal en Arrecife, parlamentaria regional, líder plenipotenciaria de los suyos… Es cierto que se trata de una de las mujeres con más energía que cualquiera haya podido ver en su insignificante existencia, pero no deja de ser menos cierto que de tanto querer hacer, muchas cosas se han deshecho. Y la principal, como le ha sucedido a su amiga María Dolores, no ha sido otra que descuidar lo más importante, el hogar. Como le ha pasado al PIL, al PP y al PSOE tampoco les conoce ya ni la madre que les parió. Hasta que todas las formaciones se obliguen a imitar al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y separen la parte pública de la orgánica, cosas así seguirán sucediendo. Eso o al menos que los mandamases que quieran seguir en política hagan lo que ha hecho la secretaria general de Coalición Canaria (CC), Migdalia Machín, que no es otra cosa que bajar el nivel de pretensiones, huir de Tenerife, isla donde se idiotizan todos los políticos lanzaroteños con plaza fija, e instalarse en Lanzarote en algún puesto de segundo o tercer nivel, uno que te permita dedicar horas al partido, uno que te deje ir de bar en bar y de tertulia en tertulia charlando con los tuyos, conociendo sus opiniones, dándoles cariño. No se consiguen feligreses a batacazo limpio. De partida, aunque no es una ciencia exacta, los nacionalistas van a llegar a las elecciones de mayo con una ventaja notable respecto al lugar en el que están sus adversarios. En otros tiempos fueron ejemplo de lo contrario, y de eso nos ocuparemos en el siguiente confidencial.

Pero para centrarnos en el PSOE, y para contárselo al cartel que probablemente habrán botado en algún mugriento contenedor de basura para ser posteriormente reciclado y reconvertido en unas idílicas lámparas de mesa, hay que subrayar por sorprendente el fracaso que está suponiendo la gestión orgánica de Corujo. Ni el peor de sus enemigos habría planeado un escenario más siniestro. Nadie discute su valía política; no es casualidad que Ángel Víctor Torres confiara en ella para llevar la portavocía parlamentaria en la Cámara Autonómica. Pero sí se le debe discutir, y cada vez se lo discute más gente dentro, su constante torpeza a la hora de afrontar los siempre conflictivos asuntos internos de los socialistas, mal asesorada por supuesto por su secretario de Organización, José Juan Cruz, y mucho peor asesorada por todos esos culichiches y satélites que orbitan alrededor de la líder, incluyendo a algunos instalados en medios de comunicación que mandan más en este partido que los propios militantes. Al margen de los evidentes errores estratégicos, como el de no entrar en el Gobierno del Cabildo para luego entrar y después volver a salir, como el de liderar una moción de censura contra Pedro San Ginés que jamás se produjo, es tremendo comprobar cómo lejos de buscar la unión de la gente, como sabiamente están haciendo en CC con su “plan aspiradora” –parece que no les sobra nadie y que tienen sillas de sobra en la sede-, participa o hace la avestruz en todos y cada uno de los conflictos que se han producido en los últimos años, que no han sido pocos: la salida de Montelongo y compañía, los líos en agrupaciones como Tinajo y Tías que se están resolviendo solos casi de puro milagro, la ausencia de trabajo y presencia en municipios tan importantes como Yaiza, el lío que han creado de forma absurda en Teguise y, por supuesto, la nefasta gestión que se está haciendo en la madre de la calle Canalejas.

Lo de Arrecife es para escribir un único confidencial. El trato que se ha dado a Eva de Anta, la desprotección orgánica que ha tenido una mujer que lo único que ha hecho es defender a su partido y cumplir las órdenes que emanaban de él por mucho que algunas de ellas le hayan parecido absurdas, es descorazonador para cualquier joven socialista que aspire algún día a representar al partido en lo más alto. Con contadas excepciones como la del joven y prometedor Alexis Tejera, evidentemente mandatado de algún modo y de forma tímida por la propia Corujo para evitar enfados entre algunos de sus acólitos, como la férrea defensa que por detrás están haciendo kamikazes como el concejal Nicanor Rodríguez, la alcaldesa de la capital de Lanzarote ha estado más sola que la una. Injustamente sola. Algunos quieren que el plan urdido contra ella desde las sombras y desde reuniones de mesa sin mantel en restaurantes como el de Arrieta termine bien. Y se equivocan; no puede terminar bien aquello que empieza tan mal.

Las primarias de Arrecife son un tremendo error, generado absurdamente a las puertas de unas elecciones locales. Habrá vencedores y vencidos, y habrá una sensación de que la formación política que en teoría debería mantener el poder en la capital se resquebraja cuando debería ofertar al mundo fortaleza. Corujo no ha sabido o no ha querido controlar lo que pasaba en la capital, y ha permitido, como denuncian los que defienden a la alcaldesa, que gente de infumable prestigio como el concejal David Duarte se dedique incluso a recoger avales para la candidatura de María Dolores Rodríguez, no sólo echando más basura a la tórrida relación que mantiene con su compañera dentro del Gobierno de la capital sino dando un ejemplo nefasto de falta de imparcialidad para alguien que sin merecerlo fue colocado nada menos que como secretario general de la principal Agrupación que los socialistas tienen en Lanzarote. A este personaje lo de la mujer del César debe ser que le entra por un oído y le sale por otro, o que ni le suena.

Como muestra esta otra imagen tomada en un acto organizado por el Cabildo el pasado mes de diciembre, el cartel del PSOE de la sede de la calle Canalejas desgraciadamente para los más nostálgicos pasó a mejor vida. No sabemos cuál ha sido su destino, si algún coleccionista se lo pidió a los que estaban haciendo la obra de recomposición del edificio. Lo que sí que sabemos es que ni Corujo ni los suyos dedicaron un solo segundo de su ajetreada existencia a meditar sobre lo que ha sucedido en un lugar donde el socialismo lanzaroteño vivió sus mayores momentos de gloria. Cualquier tiempo pasado fue anterior, y en este caso, como en el de la mayoría, mejor.

El Almacén

Sería injusto terminar un editorial dedicado al cartel del PSOE desaparecido de la antigua sede de la calle Canalejas, sería injusto en un artículo dedicado a hablar de la decadencia de una zona tan importante de Arrecife, sin mencionar el brillante esfuerzo que están haciendo desde los Centros Turísticos para recuperar El Almacén. Y decimos recuperar porque por desgracia este emblemático lugar ideado por César Manrique y por la cantidad de gente inteligente que tenía alrededor había muerto. No estaba de parranda, estaba muerto y enterrado. El consejero Echedey Eugenio, que ahora aspira a ser alcalde de la capital, decidió poner en marcha un proyecto que contra todo pronóstico, incluso el nuestro, está dando un brillante resultado. El Almacén ha resucitado y parece que con buena salud. El restaurante se llena, y a poco que cuiden las actividades culturales de la zona es probable que incluso la calle Canalejas pueda recuperar parte de aquello que le hizo ser lo que fue. Lo del cartel del PSOE mucho nos tememos que no tiene solución. O sí; si alguien sabe qué ha sido de él, que nos lo diga. La preocupación es sincera.

EL FIN DE LA CALLE CANALEJAS, OTRO IMPERIO EN DECADENCIA
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