miércoles. 28.09.2022

Antonio Guerra León

Hemos dejado transcurrir un poco de tiempo para que las aguas turbulentas de la demagogia, los insultos soeces, el desprecio por lo propiedad, la simple y llana xenofobia antiindigenista, junto a los restos de nostálgicos colonialismos hispánicos o de cualquier otro nación, amainaran su fuerte empuje mediático y popular para dar paso a otras cuestiones de más candente actualidad, como la triste cuestión de los cayucos, o el forofismo futbolero internacional, lleno de copas de plata e ingentes cantidades de dinero.

Y es que creemos, como norma personal y de cierta credibilidad ante nuestros lectores, que debemos contar hasta diez muchas veces para opinar o simplemente comentar las noticias más importantes que nos llegan a cada momento, pues como todos sabemos... el potaje canario está más rico y sabroso después de unas cuantas horas de reposo.

Con estas premisas, y en esta aldea mundial tan globalizada económicamente, la irrupción de la figura, para muchos estrafalaria y para nosotros muy normal, de Evo Morales ganando unas -muy democráticas- elecciones, que muchas naciones quisieran para sí, y con el expreso reconocimiento de la total derrota de sus más conspicuos adversarios en los pasados comicios (cosa que nunca aceptó -por ejemplo- el Partido Popular español hace dos años, ni ahora mismo, adoptando una actitud de eterno resentimiento, poco democrática y hasta infantil), es un escándalo. Dicen, y no es verdad, que Evo entró en las cuestión del petróleo y del gas de su país como..., «elefante en cacharrería», haciendo mucho ruido y creando caos y confusión con la nacionalización de sus grandes riquezas en hidrocarburos muy poco tiempo después de su acceso al poder.

¡Pero señores míos!, ¿en dónde estaban los importantes medios de comunicación de todo el universo, gabinetes de prensa de las multinacionales y servicios secretos?, aunque no hicieran ninguna falta en este caso concreto, pues, con un mínimo de ganas y un poco de curiosidad todo el que quisiera podría leer en cualquier esquina el programa electoral de Evo Morales o la Constitución simplemente, y no verse ahora sorprendidos e indignados como viejas asustadas ante la cruda realidad actual (pues el..., "programa, programa", se acuerdan de aquel latiguillo de Anguita), que llevaba en sus alforjas desde hace muchos meses el candidato ganador, había sido proclamado miles de veces a voz en cuello a los cuatro vientos de la altiplanicie boliviana y a todo el que quisiera escucharlo en cualquier parte del mundo.

Y es que la seguridad que otorgan muchas veces las letales armas del colonialismo, los fuertes vínculos bancarios de las multinacionales, la pobreza de la mayoría de la población y la corrupción propia del país, han generado en esas instituciones industriales extranjeras afincadas tanto en Bolivia como en otras regiones del mundo, un clima de impunidad total que asusta, si no, no se explica tamaño despiste y falta de previsión de las mismas ante la casi segura victoria de Evo Morales en las elecciones de su patria. Como decía mi abuela..., ¡es que de la confianza nace el peligro hijito!

Con todos estos antecedentes y circunstancias, nos gustaría ver por el agujerito de la llave del futuro en estas islas atlánticas, a todas esas lenguas para nosotros, totalmente fascistas, que ponen en solfa a cada momento la legal nacionalización de los propios recursos de un país para intentar sacarlo del hambre y la corrupción, (otra cosa es que lo logren), por que, si como se dijo hace muy poco tiempo se detecta una verdadera en, cantidad y calidad, gran riqueza petrolífera cerca de Lanzarote o de Fuerteventura, como sucede ahora en la cercana Mauritania.

Entonces que dirían esas voces tan desafinadas hoy por lo sucedido en Bolivia, ¿qué gritarían?, pues, seguramente, y nosotros, si estuviéramos vivos, también junto con ellos aquello de que..., "lo de Canarias para los canarios", .¡el pueblo unido jamás será vencido!, y muchas más exclamaciones llenas de ardor patriotero rebosantes de testosterona y guanchismo. Si no, al tiempo. Porque el turismo no va hacer siempre la panacea que colme las necesidades de nuestras islas.

En otros artículos, si ustedes nos lo permiten, podemos seguir abundando en este fenómeno de las nacionalizaciones y sus argumentos jurídicos, políticos y sociales, pues parece que queda mucha tela que cortar en estos asuntos de tanta actualidad en el mundo y en las cercanías de algunas empresas españolas del petróleo. A pasarlo bien.

AVE... Evo Morales
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