sábado 27/11/21

El 'efecto Illa' era real. La jugada de Pedro Sánchez de colocar al exministro de Sanidad al frente del cartel del PSC en las elecciones catalanas del 14-F le ha dado una rentabilidad inalcanzable para los socialistas catalanes hace sólo unos meses. Salvador Illa ha llevado al PSC a ganar por primera vez en escaños - junto a ERC - unas elecciones catalanas y ser la primera en votos desde 2003. Con el 98,94% escrutado, los socialistas han obtenido 33 escaños, casi el doble que en las elecciones de hace cuatro años. En porcentaje de voto, la subida es casi de diez puntos. Un espaldarazo absoluto a la estrategia de Pedro Sánchez, que vio en Illa el recambio perfecto ante un desgastado Iceta para dar un golpe de autoridad en la mesa.

Tras salir del Gobierno 'in extremis' y desembarcar en la campaña a cuatro días de que arrancara, el PSC ha centrado la contienda en el perfil "presidenciable" de Illa, usando el "todos contra Illa" a su favor, al situarle como el candidato a batir por todos y centrando en él todo el protagonismo. Y le ha servido. Illa, pletórico, ha anunciado que se postulará a la investidura para hacer efectivo el "cambio" en Cataluña.

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Con estos resultados, el PSC deja definitivamente atrás la crisis que bautizó como su "travesía por el desierto" que empezó cuando perdieron el Govern en 2010 y se agravó con la irrupción del procés, que les llevó a tocar fondo en 2015, cuando se quedaron con solo 16 escaños. En 2017, en las elecciones convocadas por el artículo 155 de la Constitución, solo consiguieron subir hasta los 17 escaños y vieron como el llamado "cinturón rojo" metropolitano se teñía del naranja de Ciudadanos.

Sin embargo, el triunfo del PSC no impide - como ocurrió en 2017 con la victoria de Ciudadanos - que las fuerzas independentistas conserven la mayoría absoluta en el Parlament. Otra cosa es que, aunque den los números, pueda ser factible la reedición del pacto de ERC y JxCAT con el apoyo de la CUP para mantener el control de la Generalitat dado el desgaste en sus relaciones.

Pere Aragonés ha logrado arrebatar a JxCAT la hegemonía del bloque independentista al obtener 33 escaños, uno más que Laura Borrás. El ajustado resultado podría desembocar en una lucha de poder entre ambas formaciones que encalle en una nueva crisis política en Cataluña y, tal vez, una repetición de elecciones para el verano. Las desavenencias evidentes entre las dos familias del secesionismo jugarán un papel decisivo en este nuevo frente y la gestión de estos resultados no será sencilla a la hora de escenificar una investidura con los partidos secesionistas unidos en la misma rúbrica. La CUP, pieza indispensable en este juego de tronos, piensa pagar más caro su respaldo al exigir una hoja de ruta mucho más ambiciosa para continuar el procés.

ERC cuenta con una segunda carta para hacerse con el poder: un gobierno en solitario con el apoyo del PSC y los Comunes. Un 'falso' tripartito de izquierdas en el que el PSC podría sustentar desde fuera del Gobierno a ERC con una contrapartida clara: estabilidad y apoyo en el Congreso de los Diputados al gobierno de coalición.

VOX DA EL 'SORPRESÓN' CON 11 ESCAÑOS

A la espera de un desenlace, las consecuencias de estas elecciones catalanas son evidentes en una lectura nacional. Pedro Sánchez es el doble ganador de la noche electoral: sale reforzado tras darse por buena su apuesta por Illa y apuntala un poco más la ruptura absoluta en el centro-derecha español. La irrupción de Vox en el Parlament, con 11 representantes, ha desbancado cualquier expectativa entre la formación de Abascal. Ni en los mejores pronósticos se esperaba un éxito tal para los 'verdes', que entra por primera vez en el hemiciclo. Vox prácticamente triplica su representación con respecto a la del PP, que pierde uno con respecto a 2017. Tras una campaña marcada por la violencia desatada contra la formación en las calles de Cataluña, Vox capitaliza la polarización de una Cataluña rota para sumar un resultado sin precedentes.

La debacle, sin embargo, ha sido para Ciudadanos. La candidatura de Carrizosa se estrella y pierde casi un 85% de su representación tras el triunfo electoral de los anteriores comicios. De esta manera, Cs pasa de ser primera fuerza a octava con seis representantes. Un fracaso sin paliativos que ya ha obligado a la formación naranja a convocar un Comité Ejecutivo de emergencia. La caída a los infiernos tras las últimas generales, el enfriamiento del procés y el repentino cambio de candidato han mostrado de nuevo las costuras de una formación que nació y se hizo grande en Cataluña, pero ahora ha regresado a la irrelevancia.

IGLESIAS SALVA LOS MUEBLES

La ofensiva de Pablo Iglesias contra la democracia española en estos últimos días de campaña ha servido para que En Comú Podem - la marca de Podemos en Cataluña - salve los muebles repitiendo los 8 parlamentarios que obtuvo en 2017. De esta manera, Iglesias se resarce de su fracaso estrepitoso en las autonómicas de Galicia y País Vasco y le permite frenar las críticas internas en la formación. Los antisistema de la CUP crecen, por su parte, de forma considerable al pasar de cuatro a nueve representantes y ser de nuevo claves para una mayoría absoluta independentista en el Parlament. El PDeCAT, por último, no ha logrado representación y la formación heredada de Artur Mas desaparece del mapa político catalán.

MENOR PARTICIPACIÓN HISTÓRICA EN CATALUÑA

Pese a la extrema igualdad en las encuestas, el miedo al coronavirus no ha movilizado al votante y ha llevado la participación a mínimos históricos. A falta de datos finales, sólo el 53,50% de los catalanes ha acudido a las urnas. Este dato es inferior al de 1992, que registraba hasta ahora el mínimo histórico con un 54,87% de participación.

La jornada ha transcurrido con protocolos de seguridad ante el Covid-19 y franjas horarias: de 9 a 12 horas, para colectivos de riesgo; de 12 a 19 para la población en general; de 19 a 20, para positivos de coronavirus y contactos estrechos. En esa última franja horaria, los miembros de la mesa han tenido que usar EPI's e ingeniárselas para evitar el mayor contacto posible con los votantes.

Durante la jornada electoral, se han visto también imágenes muy sorprendentes para evitar el contacto. Por ejemplo, algunos presidentes de mesa han usado pinzas para coger los DNI's de los votantes, mientras que en la mayoría de mesas el documento nacional de identidad se dejaba en una bandeja para que la mesa pudiera comprobar que correspondía a su portador.

EL INDEPENDENTISMO PIERDE 700.000 VOTOS

La alta abstención de estas elecciones ha permitido al independentismo mantener su mayoría en el Parlament y ampliarla, además de superar el 50% de votos. Con unas bases muy movilizadas, el secesionismo se encuentra sin embargo con la caída en casi 700.000 apoyos: en 2017 obtuvo 2.115.340 apoyos, la cifra más alta de su historia, y ahora la suma de los cinco partidos favorables a la independencia se queda en los 1.420.626 votos. Por si fuera poco, un partido 'constitucionalista' con el PSC ha vuelto a ser el más votado, como hace cuatro años fue Ciudadanos.

El PSC gana las elecciones pero el independentismo amplía su mayoría en Cataluña
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