jueves. 29.09.2022

Han desviado el tránsito en la vía de San Andrés, al parecer para eliminar riesgos de desprendimientos. Pero lo han hecho tan mal que han convertido el uso de la vía en un sufrimiento. Probablemente habría sido mejor desviar un sentido del tráfico por el interior del muelle, pero no sé, a lo mejor no era posible. Lo cierto es que las colas son un auténtico desastre y sacan de quicio al más pacienzudo. Estamos acostumbrados a hacer las cosas de manera irracional. Se han trazado nuestras ciudades sin zonas verdes suficientes, sin estacionamientos y sin desvíos ante cada edificio para cargar y descargar mercancías o para que se suban y se bajen de los vehículos sus ciudadanos. Si los ingenieros, los planificadores, los arquitectos y los urbanistas vieran las películas americanas, verían también que allí ese problema no existe. Las ciudades son para el disfrute de sus habitantes, no para el sufrimiento. Y circular por Santa Cruz más parece un martirio chino. El tráfico es, algunos días, un caos, los aparcamientos son imposibles y no existe facilidad alguna para quien paga cada año un absurdo impuesto de rodaje. ¿De rodaje de película? Aquí inventamos impuestos, pero no para solucionar situaciones, sino para el puro disfrute de la mamanza. Los impuestos deben responder a la lógica y no a la trampa, como el IBI tan español, donde tú te robas a ti mismo, como propietario de un inmueble, para engordar las arcas del Consistorio. Los ayuntamientos deberían proteger al ciudadano, no alterar sus nervios, como parece ser la norma de la casa. Por eso es mejor vivir en un pueblo. En la plaza de Buenavista del Norte, que ha sido una ambición no cumplida de quien escribe estas líneas. Por poner un ejemplo.

Publicado en Diario de Avisos

Hacer las cosas de manera irracional
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