sábado. 01.10.2022

El PNC, partido pobre pero honrado, se desliga de Coalición Canaria. Ha sufrido demasiadas marginaciones. Si me apuran, humillaciones. Y, entre tanto, no se sabe bien si Coalición Canaria (CC) se desintegra o se descompone. Con grúas de por medio también, se habla en eso que llaman círculos políticos de la retirada de la política de Francisco Linares, alcalde de La Orotava y secretario de no sé qué de CC, que corre peligro de ser inhabilitado por un asunto similar al de Clavijo en La Laguna. Según ha trascendido, se le prepara una sustituta. La quícara anda suelta por Madrid, sin atender a razones, dispuesta a perpetuarse en la capital de España. No le interesa que haya nuevas elecciones por si las moscas no sale elegida, así que ya saben lo que piensa hacer: votar con la izquierdona para que Sánchez siga vivo. Según sus compañeros, la quícara no le hace caso a nadie y lo mismo pisa una alfombra de La Zarzuela, creyendo que pinta algo, que ya no habla casi con los periodistas de su tierra. Prefiere a Carlos Herrera y los desayunos de TVE. En Madrid le dan demasiada importancia a la mujer pequeña que habla de las abuelitas canarias en la tribuna del Congreso. Vete por ahí, Anita, no eres sino una flor marchita; en Canarias y en Madrid. Tus días de gloria son tan negros como la propia suerte de tu partido. Bermúdez y Carlos Alonso, por nombrar sólo a dos, no saben dónde meterse. Uno busca un despacho, pero como sabe poco de Derecho es casi imposible que lo encuentre. El otro iba a ser contratado por unos empresarios, pero parece que la cosa le falló. Le salió rana hasta el publicista millonario. Y así transcurren los días en el camino que conduce a Belén. Ay.

Publicado en Diario de Avisos

¿Desintegración o descomposición?
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