lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

Crónica de urgencia y de rabia. Todavía en zapatillas, bata y con el cepillo de dientes en las manos, los que tenemos sangre en las venas, buena sangre se supone, se nos ponen las carnes de gallina cuando abrimos nuestro ordenador por la mañana para interesarnos algo sobre la política canaria y la marcha de la campaña electoral en particular.

Por otra parte repleta de -tisquis misquis, sin mayor importancia, ni relieve, y más bien sembrada de muchas sandeces y repetidos lugares de encuentro que nos llevan a una lectura bastante normal y distendida de los prolegómetros de estos comicios, por otra parte tan importantes para la nación. Que conste que hemos dicho por ahora.

También tiene que haber, faltaría más, alguna burrada de tipo intelectual por alguien como Carmen Guerra u otras de claro tono satírico como las de siempre de Jerónimo Saavedra, más las muy hirientes opiniones sobre todo para los nacionaleros de Juan Fernando López Aguilar, acompañadas estos días de las inconfundibles proclamas aborígenes de José Torres Stinga llenas de raíces ancestrales y cartitas pidiendo siempre perritas. Las sentencias, eso sí, dictadas bien sentado bajo la panza de una vaca de pura raza canaria a la que ordeña muy aseadito Don Paulino Rivero como un verdadero especialista, nos referimos al ordeño, tiene también su especial encanto que da color campesino y bucólico a nuestras próximas elecciones como no podía ser de otra manera.

Aunque no hay que olvidarse, que los tinerfeños también sufrimos la incontenible verborrea de nuestro vecino lagunero Pepe Segura, y la dureza dialéctica de otra paisana, mujer de armas tomar, Ana Oramas, dispuesta siempre a machacar al contrario, sea quien sea, pues a ella nada le importa el partido ni la persona que gobierne en Madrid, en un gesto bastante discutible de raro daltonismo político o en un sublime juego de cinismo electorero que aquí todo vale.

Hasta estos momentos todo parece que sucede de forma casi normal y previsible en la campaña, pues como ustedes saben no estamos sobrados de figuras fulgurantes en la política ni de buenas cabezas pensantes en lo filosófico para despertar al personal de su modorra, y no digamos nada de imitadores del mítico Demóstenes, para insuflarnos pasión con buenos y convincente mensajes en un campo yermo de buenos oradores, solo sembrado de muchos charlatanes bastantes rupestres por la dureza de sus rostros. Naturalmente.

Pero amigos míos, siempre hay alguien que mete el remo o la gamba, en este caso un personaje muy conocido por los frecuentes disparates verbales que nos ofrece sobre todo, después de su conocido fracaso político de hace pocos meses en Gran Canaria, atrincherado esta vez para tapar sus vergüenzas electorales en una Vicepresidencia del Gobierno Canario donde sostiene mal que bien a un precario y tambaleante gobierno hasta que le den la patada. Además el Señor Soria, debe ser por lo menos, responsable político de que varias decenas de sus compañeros del Partido Popular estén imputados por graves delitos de presunta corrupción en varios ayuntamientos y otras entidades canarias como todos conocemos y sufrimos.

Señores míos, esta es la “pieza” que en estos momentos cruciales para la seguridad de nuestras gentes en un mundo lleno de toda clase de actos más o menos delictivos, se decide a impartir, urbi et orbe, pues el siempre se ha creído un Pope o un Papa, las canalladas verbales que vamos a transcribir: “Zapatero debería sentir rubor al hablar de más seguridad en España cuando en Canarias en los últimos cuatro años han desaparecido y han sido violados varios niños de los cuales aún no se sabe nada”.

No me digan ustedes que estas declaraciones no llaman a las gentes de bien al cabreo y la indignación, y para que no nos suba más la tensión arterial hacemos nuestras las declaraciones de Don Salvador García Llanos. "Solo la desesperación política y una inquina inconmensurable pueden justificar que un político se exprese en los términos que lo ha hecho José Manuel Soria, a quien desde luego no importa el dolor de familias y víctimas y lo instrumentaliza sin el más mínimo pudor. No se puede hacer una afirmación generalista de este tenor”, dijo este jueves el delegado del Gobierno en Canarias. A lo que nosotros añadimos consternados y amargados. Palabra de Dios. Hasta Pronto.

Soria, otra vez
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