lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

A estas alturas ya estamos hartos de tanta palabrería, falsedades, insultos y promesas variadas en esta interminable campaña electoral que dura casi cuatro años, pues, desde que el Gobierno elegido en las urnas toma posesión, se abre la veda para cazar al mismo con toda clase de actos verbales y materiales de difícil digestión intelectual en todos los espacios posibles y sin ningún remordimiento ni respiro.

Se usan armas de toda clase que se habían abandonado apenas hace unos cuantos días atrás, pensamos que para que la oposición cogiera resuello después de lamerse las heridas del fracaso electoral en la soledad de sus sedes respectivas, aunque de cara al exterior todos los partidos siempre ganan, como todos hemos conocido y sufrido. Además, tampoco entendemos a los perdedores con esa tontería de los noventa jornadas de tregua para pedir a los nuevos gobernantes datos tangibles sobre la gestión, cuando todos sabemos que en tres meses es imposible de forma material y burocrática afrontar muchos cambios, aparte de que la prisa en muchas ocasiones son una mala compañera de viaje para la política y los políticos.

Pero no se hagan ilusiones nuestros lectores, esto no va a cambiar así como así, ni esperen nunca la colaboración leal y democrática de la oposición, sea del color que sea, para resolver con consensos y responsabilidad las cuestiones de verdadero interés general de la nación, como educación, sanidad o terrorismo, por poner sólo tres ejemplos. Aquí lo que importa y desde el primer día es machacar al gobierno de turno, y viceversa, en un cambio interminables de golpes en una lucha estúpida y cainita, digna de pueblos poco democráticos ¿Es que ustedes creen que si se diera la circunstancia de un empate en toda regla en los comicios los dos principales partidos de este país formarían gobierno de coalición para salvar la situación institucional de España de forma digna y hasta patriótica como pasa ahora, por ejemplo, en Alemania?

Sinceramente creemos que de ninguna forma, pues estos seguirían siempre apelando y mirando para atrás como el personaje de la Biblia, y de ninguna manera caminarían juntos y de mano, unos con rojos peligrosos y otros con fachas de toda la vida. Y es que siempre han existido clases..., y también memoria histórica que no se puede obviar, pese al paso del tiempo, como si tal cosa, también es de justicia decir para no ser crueles.

Por desgracia ese es el panorama que se avecina, aunque siempre mucho mejor del que padecimos y sufrimos durante los oprobiosos cuarenta años de dictadura los españoles, y es que nuestra generación y sus descendientes tan puteados siempre y pese al tiempo transcurrido no parecemos estar por la labor de unir voluntades nunca y menos cuando peinamos canas muchos. ¡Loro viejo no aprende idiomas, compadre!

Y esperamos también con sinceridad y esperanza que la lejanía de hechos y tragedias pretéritas tan lesivas para todos los habitantes de este país durante lustros, hagan recapacitar a las nuevas generaciones en plan positivo y sean menos propicios al degüello político del adversario como sucede por desgracia en estos momentos por estos lares canarios para no ir muy lejos.

De todas formas el domingo todos a votar, acto que mejora la vida y nos llena de satisfacción a los que creemos en la democracia, y después al que Dios le de el poder San Pedro se lo bendiga, aunque si ganan los socialistas como predicen las encuestas, dudamos que el Cardenal Rouco Varela apruebe las celestiales bendiciones del viejo Apóstol. Hasta Pronto.

Se acabó lo que se daba
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