jueves. 29.09.2022

Antonio Guerra León

Como la cuestión informativa siga así no vamos a tener tiempo ni lugar para dedicarnos, aunque sea un ratito, a las festividades que están a punto de llegar con sus temidos gastos, inevitables ovejitas, burritos, vaquitas y Reyes Magos aposentados muy cerquita del Belén de nuestra niñez. Todo muy bucólico, pastoril y... santito, ¿dónde te pongo? El Niño Jesús tiene muchos años, pero yo siempre lo veo del mismo tamaño.

En este caso van a ocupar muchas páginas las imputaciones realizadas por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, por el grave delito de cohecho, al alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo Aguilar, y al presidente de la Autoridad Portuaria de la provincia, Luis Suárez Trenor, entre otras personas.

Muchas veces no entendemos a los medios informativos, que, desde los tiempos de Larra, por decir algo, siguen debatiendo y cuestionando la necesidad de si es necesario que estas informaciones sobre personas tan conocidas sean pasto de las letras de molde, mientras que en otros casos acusan al mismo tiempo a los jueces por sacar a la luz sus resoluciones con prontitud y esmero (a no ser que los mismos magistrados, en plenitud de sus derechos, consideren la cuestión como estrictamente secreta para preservar las investigaciones). Se debe recordar que este es un país libre y, por lo tanto, sin censura.

Y es que hay alcaldes y alcaldes, concejales y concejales. En el caso que nos ocupa mucho más, pues se pone en solfa por los periodistas de cámara de cada cual la buena fe del juez, como si éste estuviera sin dormir todas las noches pensando en cómo joder a los políticos canarios buscando sus más intrincadas corruptelas (¡ojalá campadre!, que no son pocas). Además, los escribidores y opinadotes afines proclaman sin ningún rubor que detrás de todo ese jaleo jurídico está siempre ese partido de rojillos que sólo quiere chuparse todos los puestos del planeta. Pero es que no sabíamos desde siempre que la alta magistratura española es de derechas cerrada, ¿en qué quedamos?

Asimismo, cuando interesa una noticia judicial, ¿no buscan los informadores toda clase de artimañas para conseguirlas? Todos hemos visto a los plumillas apostados en los pasillos de los juzgados en busca de carnaza informativa. Así que menos rajarse las vestiduras cuando salen estas noticias sobre personas, que muchas veces apreciamos de verdad, porque cuando se accede al poder desde cualquier cargo electo debe pensarse que se pierde la intimidad, y si no: a quedarse en casita jugando al tute, que a nadie le ponen una pistola en la sien para presentarse a las elecciones.

Pero es que, además, en este caso, suponemos, ni siquiera hubo mucho interés en imputar a este grupo de personas, sino que se dio la casualidad de que por esas fechas se consumó la fatal caída financiera de Fórum Filatélico, que, por otras parte, era accionista destacado de una marina a construir cerca de San Andrés a través de dos filiales, llamadas Grupo Unido de Proyectos y Operaciones y Parque Marítimo de Anaga, por lo que no hubo más remedio que tirar de la liñita cuando, según el auto del Sr. Garzón, aparecieron serios indicios de actos delictivos por las citadas personas. Oiga, ¡a ver si nos aclaramos! Hasta pronto.

Oiga, ¡a ver si nos aclaramos!
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