lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

Una cosa de la que los canarios siempre nos hemos sentido ufanos es la de ser hospitalarios y educaditos, virtudes por cierto que no deben ser por otra parte cosa del otro jueves, sino norma habitual de convivencia democrática y de las que nuestras autoridades (no todas) y como representantes del pueblo que los votó en su día deben de practicar con más asiduidad, y no pasar ante sus paisanos y foráneos como maleducados y resentidos muchas veces, actitudes negativas e innecesarias pensamos para mantener una buena forma física y mental que dejan en los que quieren ofender solo irritación, perdida de sueño y hasta estreñimiento. Joder que ganas de flagelarse tienen algunos. Será por que estamos en Cuaresma o es que son unos verdaderos masoquistas. De todas formas allá ellos con sus complejos pueblerinos y su salud que ya no está uno para muchos trotes existencialistas.

Y todo este exordio viene a cuento por la postura y formas de actuar de nuestro Presidente Don Paulino Rivero Baute y, recalcamos lo de nuestro y no solo hombre de su partido, que nos sorprende muchas veces con cositas propias de chicos poco educados o pijos que no entendemos, pues sabemos con seguridad que recibió en su momento de sus excelentes padres una buena educación y trato. Nos consta.

Por ejemplo: Como se entiende que el Señor Rivero corriera como un loco detrás del Señor Rajoy, por cierto que no pintaba nada en ese día en el cotarro electoral, para felicitarlo cordialmente y darle golpitos en la espalda colgado de un teléfono móvil de última generación y no tuviera la misma atención con el ganador de las últimas elecciones generales en el Estado Español del pasado día cuatro de marzo el Señor Zapatero. Iten más. Cuando él es el máximo representante de ese Estado por ser el Presidente de la Comunidad Autónoma Canaria según dice nuestra Constitución votada por todos los españoles incluidos los ciudadanos del Sauzal en Tenerife hace unos treinta años. A que viene tanta grosería Don Paulino. Es que la debacle de su Coalición Canaria en los comicios del pasado domingo bajando al tercer puesto de la clasificación política isleña le ha hecho cometer un error tan grande e infantil. O es que todavía sufre en sus espaldas y en sus entendederas la pérdida de tantos diputados en la cámara canaria y tantos concejales en los ayuntamientos en las anteriores elecciones que le ha hecho perder los buenos modales. O como también piensan muchas personas es que usted, al que siempre hemos conocido como hombre de carácter, temple y bastante independiente, se ha dejado llevar esta vez por los odios africanos que profesa diariamente el Señor Soria, (su socio y único sustento político por ahora), por todo lo que no huela a rancio conservadurismo y radicalismo exacerbado, y que según dicen las malas o buenas lenguas, que no se sabe bien, se deja decir a todas horas y sin cortarse un pelo que podría pedir en cualquier momento la presidencia del gobierno canario basado en que su partido es más votado que el suyo que en paz descanse. Reflexionemos. Hasta Pronto.

Oiga, ser educado no cuesta dinero
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