miércoles. 28.09.2022

Antonio Guerra León

Blair, primer ministro británico, presta declaración ante la policía por asuntos referentes a la financiación de los partidos políticos. Noticia escueta, sencilla y natural, propia de un país con muchos años de democracia encima y que no ha turbado para nada la vida de los ingleses, ni el curso del Támesis, pues se considera como un acto normal el que cualquier ciudadano sea llamado a las dependencias policiales o judiciales por cualquier cuestión, sea político, guardia municipal, futbolista o recolector de coles en las feraces tierras del norte. Como diría uno de nuestros magos de tierra adrentro, qué difiriencia compadre. qué difiriencia.

Y es que aquí, por estas islas colonizadas por una altiva clase política heredera natural del franquismo -se acuerdan ustedes de aquello de "¡oiga sabe usted con quién está hablando!", cuestiones tan triviales como las descritas son motivo de graves desgarramientos en viejas túnicas dictatoriales, al sentirse ofendido y mancillado en su honor cualquier jefecillo de cualquier cosa por ser llamado a consultas en instancia policiales o judiciales para, solamente, aclarar en este caso unos todavía leves indicios delictivos sobre unos nombres de personas bastante conocidas en Tenerife, y que saltaron a la palestra por pura casualidad mientras se analizaba la documentación de un asunto muy importante para muchos españoles vilmente estafados por los caraduras del grupo financiero Fórum Filatélico en la Audiencia Nacional. A todas estas, los nuevos caciquillos canarios no han atendido, y mucho menos entendido, el ejemplo de Tony Blair, que no tuvo ningún rubor ni temor en acudir a la cita con la policía de su país. (Por otra parte, el premier es un personaje poco agradable a nuestra cansada vista; léase miles de muertos inocentes en Irak por su culpa, la de Bush y el inefable José María Aznar, a los cuales Dios confunda).

Todo este relato, un poco patético y hasta algo chusco, sigue siendo comidilla diaria en todos los medios de comunicación mientras la ciudadanía, asombrada, escucha verdaderas burradas en boca de toda clase de políticos, pidiendo dimisiones de toda clase a fiscales, ministros y otras jerarquías, todo a... jecho, para salvar al honor de la patria tinerfeña. ¡Chúpate esa! De paso estas "lumbreras" están haciendo un gran favor a sus adversarios y especialmente al candidato de los socialistas a la presidencia del gobierno canario, Juan Fernando López Aguilar. El cual, sin comerlo ni beberlo, se ha visto favorecido con una propaganda gratis e inesperada al verse retratado cientos de veces en los medios de comunicación para mejor conocimiento de los próximos votantes que apenas lo conocían. Y es que lo importante en política es que se hable de uno aunque sea bien.

Para terminar, nos llegan en este momento grandes y graves noticias sobre el asunto tan feo de la Playa de Las Teresitas, cuestión de la que nos ocuparemos cuando tengamos los datos necesarios de la Fiscalía Anticorrupción para analizarlos con tranquilidad. Y es que el dinero es el diablo, decía mi abuela, y Nöel Conward sentenciaba: El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad. Hasta pronto.

Mamá, yo quiero ser inglés
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