miércoles. 28.09.2022

"Y a ti te encontré en la calle". Con está frase tan manida, no dejamos la mayoría de la población de hacer muchas veces un canto laudatorio a la figura de la madre que nos parió en cualquier momento de una conversación, aunque otras veces se usa también, como dardo arrojadizo y despreciativo para romper cualquier hombre o mujer una especial relación, poniendo a nuestras progenitoras en un altar inaccesible y por lo tanto prioritario para tratar cualquier cuestión. Sobre todo en las relaciones matrimoniales con lo de "suegra y nuera" y los inevitables celos dentro de la pareja.

Aparte de la costumbre de nuestra niñez, en que la figura de la madre tan idealizada era intocable, y que se usaba en toda clase de disputas infantiles con aquel juego tan inocente e infantil de echar en el suelo dos feos escupitajos para decir el contendiente ofendido con mirada desafiante a su contrincante: ¡Mira tío, está es tu madre y está es la mía, haber si tienes guevos, y te atreves a pisarla!. O aquella expresión ya de gente más madura en medio de cualquier discusión, ¡Ojito compadre, a las madres ni tocarlas!, o, ¡no nombres a mi madre que ya está muerta! Aunque siempre había un tipo un poco más cuco y lleno de mala leche, que para no ofender directamente al contrario decía siempre con la boquita cambada, ¡Me cagó en mi p... madre, y el que me entiende, me entiende!

Todo este preámbulo viene a cuento, porque el próximo Domingo día 7 de Mayo es el llamado "DIA DE LA MADRE". Conmemoración para nosotros, totalmente, innecesaria, pero que el consumismo rampante de nuestra sociedad endeudada hasta los ojos, acepta y hasta festeja con total naturalidad, imbuida y atrapada, por la agresiva propaganda de los grandes almacenes que ven en esta gilipollada primaveral, un motivo más para hacer buenos negocios y llenar aun más sus bien prietas alforjas, mientras el sufrido cliente sufre en sus manos el fuego intenso que despide su tarjeta de crédito, abrasada y recalentada por un alto interés bancario.

Pero que le vamos hacer, los tiempos cambian, y hay que aceptar nuevas formas de vida y el que no quiera dormir tranquilo perseguido por las pesadillas repletas de números rojos, allá él, aunque les recordamos con la experiencia que dan los años vividos, qué los bancos no perdonan ni una perra, y si puedes te extirpan los hígados sin anestesia, consecuentes y fieles a las siglas que están al final de cada nomenclatura bancaria..., S.A. (sin alma), y donde nosotros añadimos:sin vergüenza.

Pues para honrar a nuestras madres, padres y abuelos, no hay mejor regalo que proporcionarles cosas tan baratas y normales como cariño, atención y mucha comprensión sobre todo en la vejez y menos boberías de tipo suntuario que nuestros mayores no quieren ni necesitan, pues ellos se sienten doblemente obsequiados viendo y gozando, solamente, de una parentela feliz y contenta

¡Madre no hay más que una...!
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