lunes. 08.08.2022

Antonio Guerra León

La primera y contundente mentira esgrimida por los populares en su día, cuando perdieron las elecciones en el 2004, fue que los luctuosos sucesos del terrorismo llevaron a las urnas a una gran cantidad de nuevos votantes.

Unos datos. En las anteriores elecciones de 2004 el índice de participación fue de un 75,6%, mientras ayer mismito, 9 de marzo de 2008, la afluencia a las urnas es como todos ustedes conocen de un 75,3% de votantes. Como observarán, casi no hay diferencia apreciable entre ambas convocatorias, por lo tanto, otra vez una estúpida mentira de los perdedores ha sido desmontada por la realidad de los hechos, en este caso contrastables y claros, y es que los números siempre son fríos y contundentes. Pensamos.

Otra falsedad de falsedades de los opositores era propagar que los socialistas con su política errática estaban engordando, descaradamente, el nacionalismo vasco. Pues miren, con esa tesis tan denostadas por las derechas han logrado los socialistas desbancar en las tres provincias vascas al PNV en número de votos y escaños, además, de influir con esos benéficos resultados a que los restantes formaciones abertzales hayan desaparecido del mapa por lo menos en esta legislatura. Entonces...

Y de la baja de Ezquerra Republicana de Cataluña de Carod Rovira en cinco diputados, no debemos olvidar que este partido y ese señor fueron aupados a la popularidad y el estrellato sólo por la disparatada política mentirosa y a todas luces anticatalana del señor Aznar, de triste recuerdo, Pues Rovira, antes de esas payadas centrífugas era sólo un personaje oscuro y sin ninguna relevancia especial que simplemente se aprovechó de ese momento de cabreo colectivo de las gentes para concitar a su alrededor con un discurso extremista unos votos que no eran suyos y que han vuelto, como era de esperar, después de calmadas las aguas a su viejo redil socialista o de CIU. ¿O no?

Respecto a la traída y llevada “crispación” como arma electoral, otra vez la contundencia de los votos y la buena disposición de las gentes han llevado esa triste falacia al cubo de la basura. Esa táctica del PP, por otra parte tan poco patriótica, de llevar al ánimo de los ciudadanos que este país se iba a romper y otras barbaridades por el estilo y que ponían en solfa las buenas costumbres democráticas, con el único objetivo de fidelizar a sus afiliados más broncos, también se ha desinflado, mientras las personas decentes hemos accedido a los colegios electorales en paz y concordia en un gesto que nos ha llenado de orgullo por ser hijo de este país. ¡Que cosas!

Por, ahora y a primera vista, estas son algunas de las locuras y mentiras propias de la lucha partidista en casi todos los países, que por ahí tampoco hay muchos santos que digamos, y que como hemos visto no dan buenos resultados electorales. Aunque estamos seguros que unos y otros en próximas confrontaciones volverán a las andadas, pues ya sabemos que el hombre es el que tropieza más veces en la misma piedra ¡Burros que somos unos burros! Hasta Pronto.

La falsedad, no merita la pena
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