jueves. 29.09.2022

Por Antonio Guerra León

La verdad es que siempre queremos asomarnos a estas páginas conejeras para llevar a los lectores nuestras opiniones o disquisiciones, más o menos acertadas, sobre la actualidad en nuestras Islas, donde, por ejemplo, tenemos cosas muy importantes de que ocuparnos, como la dichosa cesta de la compra, la más cara del país, o los grandes problemas que sufrimos a diario con la vivienda o la sanidad, por nombrar los más perentorios.

Pero, en estas últimas fechas, siempre se antepone a nuestras ganas de tratar esos temas, las declaraciones, urbi et orbe, de algún personajillo que, si no fuera por lo chirriante de las mismas, no tendrían ninguna consideración especial, ni siquiera nos llevarían a una malsana curiosidad.

En esta tesitura, por lo tanto, no podían faltar las "doctas", palabras de José María Aznar, ¡pobre hombre!, qué no hombre pobre, pues se ha enchufado en una de las grandes empresas multinacionales mundiales para poder llegar a final de mes sin muchos apuros económicos y que, para hacerse notar, vuelve a la palestra mediática (sin pensar lo que dice, sino, diciendo lo que piensa) para gritar irritado pidiendo al Islam, que pida perdón por la conquista de España. Qué gracioso.

Y es que, en este caso, el hombre del bigote hitleriano no podía permitir que las palabras que en un día desgraciado para el Vaticano dijera Su Santidad el Papa no fueran aparejadas a las suyas, pues él todavía se considera un hombre importante, tanto o más que el Pontífice Romano, ¡faltaría más! Y es que hay gente pa'too.

Respecto a la España que conquistaron las diversas tribus árabes, hay que decirle a este señor, y perdón por lo de señor, que no sabemos a qué coño se refiere, pues modestamente creemos que tal Nación no existía en esos pretéritos momentos históricos, sino a partir de sus idealizados Reyes Católicos (más preciso, incluso, sería decir a partir de los Borbones), los cuales, por otra parte, y sus descendientes, tampoco han pedido perdón por pasarse por la piedra y robarle sus tesoros a millones de indios americanos y, a los que nos toca más cerca, a muchos miles de aborígenes canarios que en paz descansen. ¿O, no?

Por lo menos los denostados árabes trajeron a esa vieja piel de toro muchos adelantos en todos los terrenos para intentar civilizar a las palurdas e ignorantes gentes peninsulares de ese tiempo, y cuyas muestras persisten y se ven, pese al paso de los siglos, por todas partes, a menos que se sea socio de la O.N.C.E.

Un apunte, la Alhambra de Granada es uno de los sitios más visitados y admirados de todo el mundo; mientras Aznar sigue despistado pidiendo perdones, "cara al sol", y tomando el té de las cinco con Isabel y Fernando. Tanto monta. Monta tanto.

Y es que: "Si un lugar está lleno de pinos es sin duda un... pinar, y un lugar llenos de asnos es también, sin duda, un ... asnar.

Aznaradas
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