domingo. 15.02.2026

Marruecos, Mercosur y Canarias

Los distintos acuerdos comerciales que se adoptan a nivel global suponen importantes ventajas para las partes y, también, algunos inconvenientes que deben ser sosegadamente cuantificados y, en su caso, compensados. Afectan de forma desigual a distintos estados y, asimismo, a diferentes sectores económicos y productos. Así sucede con los suscritos en las últimas décadas entre la Unión Europea (UE) y Marruecos; y, más recientemente, con los alcanzados por la UE con Mercosur (270 millones de habitantes) y con la India (1.437 millones). Tienen, además, implicaciones no solo comerciales, sino también de cooperación, políticas y estratégicas.

Esos acuerdos resultan imprescindibles para facilitar las relaciones comerciales en una realidad donde es imposible la autarquía y donde nadie produce todo lo que su economía y su población precisa y demanda. Son especialmente necesarios cuando Estados Unidos plantea políticas extremadamente proteccionistas y, de modo imperial, castiga con aranceles al resto del mundo.

Marruecos y sus cómplices

Veamos, de entrada, algunos datos del impacto de los acuerdos establecidos por la UE con el Reino de Marruecos. Las importaciones españolas de frutas y verduras desde Marruecos alcanzaron 416.559 toneladas en los primeros ocho meses de 2025, con un valor de 952,6 millones de euros. Incrementándose un 34%, tanto en volumen como en valor, respecto al mismo periodo del año anterior. Hasta 2025, Marruecos representaba el 26% del valor de todas las importaciones españolas de frutas y hortalizas. También representa cerca del 38% del valor de todas las importaciones de frutas y verduras no comunitarias. 

Desde que el acuerdo agrícola con Marruecos se amplió (2012), las importaciones comunitarias de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos pasaron de 831.338 a 1,4 millones de toneladas, un aumento del 71%. Sobre el Impacto señalado sobre productores españoles, organizaciones sectoriales como FEPEX han señalado que España dejó de ser el principal proveedor de tomate del mercado comunitario en 2022, superado por Marruecos.

Estos acuerdos comerciales tienen su efecto directo en Canarias, de manera especial en el sector del tomate que, entre 2010 y 2023, sufrió una caída del 60% en producción y exportaciones. Aunque esta puede tener numerosas motivaciones -de coste, estructurales o de competitividad-, la competencia directa del tomate marroquí es un factor que impacta claramente en la misma.

La realidad es que el peso de las importaciones de tomate de Marruecos es cada vez mayor en la UE, con un incremento desde 2012 del 86%, pasando de 347.000 a 646.000 toneladas. No hay que olvidar, además, que tiene la ventaja competitiva de unos costes de producción mucho menores, por la enorme diferencia en aspectos como salarios o precio de la energía. Y, asimismo, que varios de sus productos coinciden con los del sector agrícola español y canario.

Y la cosa parece empeorar. Una sentencia de octubre del 2024 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) anuló parte de los acuerdos económicos y comerciales suscritos entre la Comisión Europea y Marruecos que afectaban al Sahara. En la misma se reafirma que el Sahara no pertenece a la soberanía de Marruecos. Señalando que sus recursos son propiedad del pueblo saharaui y que quien lo representa es el Frente Polisario. Sin embargo, desde enero de este año la Comisión Europea permite que Marruecos pueda etiquetar hortalizas y frutas producidas en el Sahara, sin mencionar su auténtico origen.

Sobre estos acuerdos con Marruecos que afectan gravemente al sector primario de Canarias -no solo a la agricultura, no olvidemos su impacto en la pesca-, el Gobierno de CC y PP mantiene un silencio cómplice. Mientras apoya de forma entusiasta al reino alauita, con reiteradas visitas de delegaciones comerciales, en infraestructuras portuarias que competirán con los puertos canarios, en su desarrollo turístico y en otras actividades económicas.

Mercosur y alarmismo gubernamental

Por otra parte, ha levantado polémica el reciente Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (Mercosur), integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que pretende fortalecer la relación política, de cooperación y comercial, creando una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Estamos hablando de más de 700 millones de personas: los países de Mercosur suman 270 millones de habitantes y la UE unos 450 millones. El Acuerdo hay que analizarlo globalmente, evaluando no solo los problemas que pueda generar a algunos productos agrícolas, sino también lo que favorece a las exportaciones europeas, al desarrollo económico del conjunto de los sectores productivos y del empleo de los 27 países que forman la UE. Es evidente que la automoción, los bienes industriales, los productos químicos y farmacéuticos, los servicios tecnológicos y avanzados, etc., salen ganando. 

Lo que siempre hay que evitar o paliar son las afecciones negativas que pudiera haber, en este caso a algunas producciones agrarias, poniendo periodos de transición, cláusulas de salvaguarda y/o compensaciones para aquellos productos que se vieran perjudicados por el aumento de las importaciones al reducirse la protección arancelaria. Los denunciados por las organizaciones agrarias europeas como más perjudicados, porque se favorece su acceso al mercado europeo mediante cuotas con arancel reducido, son las carnes de bovino, pollo y porcino, así como azúcar, arroz, soja o millo. Mientras que otros productos agrarios europeos que se exportan se beneficiarán al reducirse los aranceles de los países del Mercosur: vino, aceite de oliva, jamones o embutidos.

¿Afecta a productos de Canarias? No es verdad, como se está afirmando, en el caso del tomate, el plátano o el vino canario. Podría hacerlo, sin embargo, en los cultivos tropicales que precisarán de una mayor atención y apoyo desde el Gobierno canario para su desarrollo y para su exportación. Y, respecto a la carne, en Canarias ya importamos a arancel 0% importantes cantidades de estos países desde el origen del Régimen Específico de Abastecimiento (REA), en el año 1992. Representando la inmensa mayoría de la carne que consumimos en las Islas.

Marruecos, Mercosur y Canarias
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