jueves. 16.04.2026

Carlos García- Galán y su relación con Lanzarote

Desde que la humanidad tiene uso de razón ha tenido obsesión por volar. En el año 1903 los hermanos Wright (Carolina del Norte) protagonizaron el histórico vuelo de apenas doce segundos con el primer artilugio propulsado por un motor de combustión.  

A partir de esa hazaña la aviación no ha dejado de desarrollarse de forma espectacular, teniendo un gran impulso coincidiendo con el estallido de la Primera Guerra Mundial, (1914) en la que jugaría un papel preponderante en su desarrollo y dando lugar al nacimiento de los primeros héroes del aire. Tal fue el caso de Masnfred von Richthofen, al que se conocería siempre con el apelativo de El Barón Rojo, que pasó a la historia de dicha contienda por haber derribado él solo ochenta aparatos enemigos a bordo de su avión Fokker Dr, que apenas alcanzaba la velocidad de 180 km/hora (marca de avión que los canarios conocemos sobradamente por haber formado parte, durante varios años del siglo pasado, de nuestro medio de transporte entre las islas bajo la bandera de IBERIA).  

España se quedó rezagada en el desarrollo de su aviación, si bien algunos de sus pilotos protagonizaron a lo largo de la historia de aquella aviación, rudimentaria y prácticamente artesanal, verdaderas hazañas que han quedado enmarcadas como hitos históricos, destacando la llevada a cabo por los capitanes Rafael Martínez Esteve Joaquín Loriga y el comandante Eduardo Gónzalez-Gallarza autores del proyecto que daría lugar a la insólita aventura que protagonizarían.   

El día 5 de abril de 1926, estos intrépidos pilotos, acompañados por sus respectivos mecánicos, iniciaron lo que sería la gran aventura de unir Madrid con Manila (Filipinas), en una ruta de más de doce mil kilómetros, en 14 etapas, a bordo de sus tres aviones de origen francés, Breguet 19 con motor Lorraire, de 450 CV, capaces de alcanzar “sólo” los 180 km/hora y un máximo de 4.000 metros de altura (12 mil pies aproximadamente), dotados, únicamente, como medio de orientación, de una brújula y soportando las inclemencias del tiempo que encontrarían en su ruta, ya que los aviones estaban desprovistos de cabinas cerradas. Culminaron su hazaña no sin antes haber pasado por mil vicisitudes y también ser recibidos como verdaderos héroes, que lo eran, en todos los países que a lo largo de su ruta visitaban.                                      

Con posterioridad, se llevaron a cabo otras empresas, no menos importantes y de alto riesgo, como la protagonizada por Ramón Franco, con una tripulación de cuatro hombres que, en su hidroavión, cubrieron la ruta Palos de La Frontera (España) con Buenos Aires (Argentina) de aproximadamente 11.000 Km. 

Atrás han quedado aquellos azarosos tiempos de una incipiente aviación protagonizada por verdaderos héroes que han contribuido de forma determinante a que hoy podamos disfrutar de una aviación moderna, cómoda y rápida, dotada de las más avanzados medios tecnológicos, que la han convertido en el medio de transporte más usado, rápido y seguro, hasta el punto de que, en el pasado año 2025, de entre los 40 millones de vuelos comerciales realizados en todo el mundo, sólo se contabilizaron 8 accidentes con víctimas mortales. 

En paralelo al espectacular desarrollo de la aviación comercial y militar, el ingenio humano no se ha limitado sólo a ésta, sino que, desde el primer momento, tuvo en su mente el conquistar el espacio exterior, saber qué esconde el Cosmos y, en ese sentido, las grandes potencias (la Unión Soviética, China y EE.UU. de América) se  lanzaron a una carrera espacial que nos ha llevado a que, cien años después de la aventura te nuestros tres pilotos, de aquella incipiente aviación, nuestro espacio exterior esté sembrado de satélites de comunicaciones, estaciones tripuladas orbitando la tierra, escudos antimisiles, asemejándose a la Guerra de las Galaxias. 

Todo este despliegue de inteligencia y audacia humana ha permitido que este año estemos celebrando el 50 aniversario de la llegada del primer hombre a la Luna, a bordo de su nave APOLO XI  (EE.UU.) y lo hayamos hecho con otro acontecimiento más propio de ciencia ficción que de realidad ¡¡El viaje del Artemis II alrededor de la Luna con cuatro astronautas a bordo y su feliz regreso a la Tierra!! Estoy convencido de que todos los hombres y mujeres de bien de este planeta, durante el tiempo que duró esta misión, cada día, mirábamos al cielo y esbozábamos una plegaria en su favor. 

Detrás de estos logros está las mentes privilegiadas de cientos de técnicos, hombres y mujeres, entre los que se encuentran varios españoles que han contribuido de forma destacada, con su aportación técnica-científica, al buen desarrollo de tan espectacular misión destacando entre ellos Carlos García- Galán, ingeniero, que ha sido elegido por la NASA para dirigir el diseño de su futura Base Lunar Permanente.       

Estoy convencido que cuando este diseñando esa futura estación tendrá muy en cuenta los paisajes lunares de nuestra isla de LANZAROTE. 

No es de extrañar que en nuestra familia hayamos vivido estos acontecimientos con especial alegría y emoción, pues hemos tenido el orgullo y privilegio de haber tenido en nuestra casa, de niño, a Carlos, todo un travieso, cuando venía acompañado de sus padres Alicia y José García-Galán (Pepe), comandante de IBERIA, un piloto excepcional de los llamados “manitas” y todo un caballero en el aire y en la tierra; visitas que realizaban con cierta frecuencia, especialmente a practicar la pesca acompañados de su buen amigo Manuel Tabares Tabares (Melo), histórico  y conocidísimo funcionario de IBERIA.    

Carlos García- Galán y su relación con Lanzarote
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