sábado. 10.01.2026

Groenlandia y Venezuela: dos territorios de gran interés para Estados Unidos

En la política internacional contemporánea, pocas decisiones responden a un solo motivo. Detrás de discursos sobre democracia, narcotráfico o cooperación internacional suelen esconderse intereses estructurales ligados al poder, los recursos y la seguridad. Groenlandia y Venezuela, a pesar de sus enormes diferencias geográficas, culturales y políticas, comparten un rasgo esencial: ambos territorios ocupan posiciones estratégicas y contienen materia prima claves para Estados Unidos en el nuevo orden mundial.

Groenlandia: el Ártico como frontera del siglo XXI

Groenlandia es una isla gigantesca, con una superficie de unos 2.166.086 km², de los cuales cerca del 80 % está cubierto de hielo. A pesar de su enorme tamaño, apenas viven en ella unas 57.000 personas, en su mayoría de origen inuit, cuya lengua materna pertenece a la familia esquimo-aleutiana, aunque el danés también se utiliza por su vinculación histórica con Dinamarca.

Aunque Groenlandia es una región autónoma dentro del Reino de Dinamarca, en los últimos años ha pasado a ocupar un lugar clave en el tablero geopolítico del Ártico. El interés de Estados Unidos por la isla no es algo nuevo, pero se ha intensificado claramente debido al deshielo provocado por el cambio climático y a la creciente rivalidad entre grandes potencias, especialmente China y Rusia.

Valor geoestratégico

Su ubicación entre América del Norte, Europa y Rusia permite:

1.    Control de rutas aéreas y marítimas

2.    Vigilancia militar y sistemas de alerta temprana

2.    Presencia directa en el Ártico, región cada vez más disputada

Estados Unidos mantiene desde hace décadas la base de Pituffik (Thule), fundamental para su defensa antimisiles.

Recursos y futuro económico

Bajo el hielo groenlandés se encuentran:

1.      Tierras raras

2.    Litio, uranio, cobalto

3.    Minerales críticos para la transición energética y la industria militar

El deshielo está haciendo estos recursos más accesibles, elevando su valor estratégico.

Venezuela: el corazón energético y mineral del hemisferio occidental

Venezuela representa un interés distinto pero igualmente crucial. No se trata de una frontera futura, sino de un territorio central en la historia geopolítica de Estados Unidos en América Latina.

Recursos estratégicos

Venezuela posee:

1.     Las mayores reservas probadas de petróleo del mundo

2.    Importantes reservas de gas

3.    Oro, coltán y potencial en tierras raras

En un contexto de transición energética y competencia global por minerales críticos, perder influencia en Venezuela significa perder acceso a recursos clave.

Influencia de potencias rivales

Desde principios del siglo XXI, Venezuela ha estrechado relaciones con:

1.    China (financiación, infraestructuras, tecnología)

2.    Rusia (energía, cooperación militar)

3.    Irán (combustible, tecnología, drones)

Para Washington, esta convergencia de rivales estratégicos en el Caribe supone una línea roja geopolítica.

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Cronología del interés estadounidense en Groenlandia y Venezuela

Años 1940–1950: el inicio del interés estratégico

Groenlandia:

1.    Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, EE. UU. establece presencia militar para frenar la expansión soviética en el Atlántico Norte.

Venezuela:

1.    Se consolida como proveedor clave de petróleo para EE. UU., durante y después de la guerra.

Años 1960–1980: Guerra Fría y zonas de influencia

Groenlandia:

1.    Refuerzo de la base de Thule como parte del sistema de defensa antimisiles.

Venezuela:

      1. Aliado estable de Washington en plena Guerra Fría; su petróleo es esencial para Occidente.

1990–2000: fin de la Guerra Fría y reconfiguración

      Groenlandia:

1.    Pierde protagonismo temporal, aunque se mantiene la infraestructura militar.

Venezuela:

      1. La llegada de Hugo Chávez marca un giro político y un distanciamiento progresivo de EE. UU.

2000–2010: ascenso del chavismo y nuevas alianzas

      Venezuela:

1.    Alianzas con China, Rusia e Irán; nacionalización de recursos energéticos.

     2. EE. UU. comienza a ver a Venezuela no solo como un problema político, sino como un vector de influencia rival.

2010–2019: regreso de la competencia global

      Groenlandia:

1.    China muestra interés en inversiones mineras; Rusia refuerza su presencia ártica.

2.    2019: Donald Trump plantea públicamente la posibilidad de comprar Groenlandia, visibilizando un interés estratégico latente.

Venezuela:

       1. EE. UU. endurece sanciones y reconoce gobiernos alternativos, justificando acciones en nombre de la democracia y la lucha contra el narcotráfico.

2020–2025: mundo multipolar

      Groenlandia:

1.    El Ártico se convierte en una prioridad estratégica por rutas marítimas y minerales críticos.

2.    Venezuela: La rivalidad ya no es solo con el chavismo, sino con el bloque China–Rusia–Irán operando en el hemisferio occidental.

Puntos de convergencia entre Groenlandia y Venezuela

Aunque muy distintas, ambas regiones comparten elementos clave:

      Recursos estratégicos:

1.    petróleo, gas y minerales críticos

2.    Competencia entre grandes potencias

3.    Seguridad nacional estadounidense

4.    Control de espacios geográficos clave (Ártico y Caribe)

Ni Groenlandia ni Venezuela son casos aislados: son síntomas de una estrategia global.

Conclusión

Groenlandia y Venezuela representan dos extremos del mapa mundial, pero ambas encajan en la misma lógica: Estados Unidos intenta asegurar recursos, rutas y zonas de influencia en un mundo cada vez más competitivo y multipolar.

Las justificaciones públicas —democracia, narcotráfico o cooperación— pueden variar, pero el fondo es constante: geopolítica pura.

En el siglo XXI, el poder ya no se mide solo en ejércitos, sino en minerales, energía, rutas estratégicas y control de espacios clave. Y en ese tablero, Groenlandia y Venezuela ocupan casillas decisivas.

Groenlandia y Venezuela: dos territorios de gran interés para Estados Unidos