miércoles. 01.02.2023

La gran Rosa María Sardá

Ha muerto Rosa María Sardá, actriz. Tenía 78 años. Un día se presentó en el palacio de la Generalidad para devolver la Cruz de San Jordi que le habían entregado, creo que en 2004. Exigió al receptor un recibo y dejó una nota en la que decía que, a su muerte, no quería esquelas del Gobierno catalán en los periódicos, como es costumbre cuando se muere alguien que posee el máximo galardón concedido por esa comunidad autónoma. A Sardá, igual que a miles de catalanes, no le gustaba lo que estaba pasando en su tierra; es decir, hizo todo lo contrario que lo que representó –en broma- en el papel de la rica abuela de Ocho apellidos catalanes. Sardá era una actriz importante, que vino de una familia humilde, catalana hasta la médula y consecuente -hasta límites siderales- con el concepto de lo que es la nación española. Lo mismo que Serrat, o que Boadella, que representan lo catalán y lo español, que no son territorios intelectuales enemigos sino amigos. He sentido una honda tristeza con la muerte de esta mujer, que encarnaba más que nada la coherencia y el sentido común. Hay varias Españas, pero entre ellas una incoherente, ficticia, falsa, y otra coherente y real. Rosa María Sardá era una mujer muy inteligente, por lo cual no hace falta decir a qué España pertenecía. Y lo manifestaba siempre, sin alharacas ni algaradas patrióticas. No le hacían falta. Sentía a Cataluña, a la Cataluña real, más que todos sus representantes actuales juntos, y dio siempre una lección de sensatez, que es lo que le falta a quienes mandan en Cataluña, no me explico por qué. Es una pena su desaparición. Sufría un cáncer desde hacía tiempo e incluso tenía pocas ganas de seguir con el tratamiento. Finalmente, la enfermedad la ha vencido. Descanse en paz.

Publicado en Diario de Avisos

La gran Rosa María Sardá
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