domingo. 22.02.2026

El valor de escribir

Con la presentación de la novela negra ‘El hotel de los juguetes rotos’, del escritor Miguel Aguerralde, justo la fecha conmemorativa del Día de las Letras Canarias (21 febrero), finalizó la provechosa zafra literaria de este segundo mes del año en el municipio de Yaiza.

Antes, había asistido a la presentación de los títulos ‘El emperador del Sáhara’ (Ediciones Remotas), novela que mezcla historia y ficción escrita por Jesús Giráldez, el poemario ‘A merced del alisio’, de Ignacio Romero, y la novela negra ‘Crímenes permanentes’, autoría de Víctor Bello, escritores residentes en Lanzarote, excepto Giráldez, que vive en la isla vecina de Fuerteventura.

Denominador común, escritores que ya tienen un camino labrado en Canarias, en narrativa y/o poesía, pero que no viven de la literatura, como pasa con la inmensa mayoría de los autores de los 90.000 títulos que anualmente se publican en España.

La docencia, investigación o gestión cultural suponen su actividad de sustento, aunque tampoco sería del todo exacto decir que escriben por amor al arte, porque escucharlos y hablar con ellos en las distancias cortas es saber que disfrutan de las horas que dedican a la escritura, aunque evidentemente las actividades profesionales condicionan la planificación y desarrollo creativo de sus obras, fundamentalmente por el tiempo. Concebir y escribir un libro puede tardar meses, años o muchísimos años, sin contar los autores que reescriben un manuscrito que parecía finalizado, por voluntad propia, porque no les satisface parcial o totalmente el resultado, o quienes lo hacen por sugerencia u orden de la editorial, así funciona la industria.

Es un proceso tan complejo que lleva a algunos autores a decantarse por crear editoriales propias para ejercer control absoluto sobre su producción literaria, conscientes de la sobrecarga de trabajo que implica decidir el diseño de portada, revisión, impresión, distribución y seguimiento de ventas, entre otras tantas tareas, y ya no para ganar grandes cantidades de dinero, más bien para recuperar costes y poder seguir invirtiendo.

Dos de los escritores invitados a Yaiza, optaron por sello personal. Después de publicar con otras editoriales, Ignacio Romero creó Horizontes Atlánticos y Víctor Bello hizo lo propio con Caballos Azules. De momento, están satisfechos con la aventura, así que el objetivo es permanecer en el mercado abriendo las puertas además a la publicación de otros autores.

El formato de presentación de ‘A merced del alisio’ fue una charla informal que mantuve con Nacho Romero en la Casa de la Cultura de Yaiza. Esbozamos el contenido de su tercer poemario, pero también consideramos oportuno hablar del alcance e impacto de los libros en la sociedad y de cómo el sistema educativo debería contribuir más a la promoción de la lectura como herramienta vital del conocimiento, gusto por las artes y la cultura, base del pensamiento crítico. En el fondo, darle todo el valor que atesora una obra literaria y exprimir sus páginas cualquiera que sea su género.

En una reflexión autocrítica, Nacho decía que los escritores tienen el reto de saber llegar mejor a los potenciales lectores, especialmente a los jóvenes, “quienes disfrutan del conocimiento cuando se les presenta de otra manera”. Sobre el papel del sistema educativo, recuerdo que en mi época de estudiante de secundaria, la lectura de libros, novelas o poesía, era obligatoria e imprescindible para redactar y exponer en clase el análisis literario de cada obra: trama, perfil de los personajes, estructura narrativa, lenguaje y contexto histórico. Al principio lo veíamos como un quebradero de cabeza, pero después entendimos que era un ejercicio necesario y productivo en nuestro proceso de aprendizaje y crecimiento personal. Si no habías leído el libro, el profe o la profe de Español y Literatura te pillaban. No había excusa valedera y el incumplimiento quedaba reflejado en la nota bajo mínimos.

La apatía contagia y desde la comunidad educativa, donde estamos todos los actores, empezando por madres y padres, cuerpos directivos de los centros educativos, profesorado y administraciones públicas, no estamos haciendo lo suficiente para incentivar la lectura. Los resultados de comprensión lectora del alumnado español en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), son de pena. Las competencias de nuestros jóvenes están por debajo de la media europea y esa vaina no la arreglan las redes sociales. Decía José Martí (1853 -1895) que la educación es “poner al hombre a nivel de su tiempo”.

La actividad cultural es clave para alimentar la riqueza del conocimiento, que aunque siendo una obviedad, la realidad demuestra que vamos en vía contraria. La cultura es un complemento atractivo para que nuestros chicos y chicas exploren otras formas de aprendizaje fuera de las aulas y tengan más elementos de análisis. Necesitamos darles un empujoncito.

Solo en este ciclo literario de Yaiza, pudimos ver la forma en que la narrativa y la poesía abordan temas de interés social como el racismo, el feminismo y el militarismo, en la novela ‘El emperador del Sáhara’; la crisis de identidad que padecen más personas de las que imaginamos, en la novela Crímenes permanentes’; o la defensa del patrimonio cultural de Lanzarote, en el poemario ‘A merced del alisio’.

 

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