lunes. 27.04.2026

Último refugio

Hablando el pasado 18 de abril con la escritora tinerfeña María Nieves Pérez Cejas, inmediatamente después de presentar en el marco de la Feria del Libro de Yaiza su primera novela, ‘Todas las nubes’, me decía ante cámara que en el mundo de hoy, convulso, caótico y disparatado, donde las balas se imponen a la razón, la literatura y las artes en general “es el único refugio que tenemos para la emoción. Ahí es donde tenemos que huir”.

Breve, con una veintena de palabras, la narradora con alma de poeta se apunta al camino del sosiego y la alegría, por supuesto, sin renunciar a la crítica y reflexión. Con ‘Todas las Nubes’ (2025), Pérez Cejas fue finalista del Premio de Novela Benito Pérez Armas de la Fundación CajaCanarias, así que su encuentro con los lectores en la Casa de la Cultura de Yaiza tuvo un plus de emoción.

En esta emblemática edificación, bautizada con el nombre de Benito Pérez Armas (Yaiza, 1871 - Santa Cruz de Tenerife, 1937), nació hace 155 años el destacado escritor, periodista y político lanzaroteño, recordado por su amplitud de miras, mente abierta e inclusiva, por su sentido de la identidad canaria, valoración de las costumbres de las Islas y por ser pionero de la literatura costumbrista canaria. Su narrativa es fiel testimonio de los usos, costumbres y dichos de la época.

Y sumemos emociones, también dentro del programa conmemorativo de la Semana del Libro de Yaiza, y en el bellísimo patio interior de la Casa de la Cultura, pudimos disfrutar de cinco cuentos dramatizados de Benito Pérez Armas, interpretados en el atardecer del 23 de abril, Día Internacional del Libro, por nueve actores de la compañía de teatro Regañiza, dirigida por el productor, director y actor Germán Barrios.

No puedo asegurarlo, pero creo que, al menos en Lanzarote, es la primera vez que se teatralizan historias del prestigioso autor yaicero. El libro ‘Benito Pérez Armas. Cuentos Canarios’, publicado en 2022 por el Ayuntamiento de Yaiza y Ediciones Remotas, inspiró la puesta en escena realizada exactamente en el mismo lugar de la presentación del libro.

Valoro la complejidad de narrar los cuentos al pie de la letra entre dos actores, porque quizás supone un mayor nivel de dificultad que si lo hiciera solo un actor o actriz. Son diez minutos por cuento que engancharon al público de principio a fin, evidentemente, por la esencia del espectáculo artístico, que es la genialidad de las historias, pero también por la fuerza escénica y los distintos matices de voces de los intérpretes, desenvueltos en varios puntos del patio de la Casa de la Cultura, tal cual y como es, sin atrezos ni decorados, un escenario a cielo abierto testigo de una hora de emociones.

En el contexto del disfrute y beneficio del arte para nuestra salud, y al margen de cualquier manifestación teatral e intencionalidad puramente artística, leí un texto de la psicóloga y actriz Katherin Bonilla, máster en terapias artísticas con experiencia en Latinoamérica, sobre el Teatro Terapéutico Humanista (TTH), que define como la fusión entre varias disciplinas psicológicas de carácter humanista y herramientas teatrales.

La creadora colombo ecuatoriana expone que el TTH busca abordar el crecimiento personal de cada individuo desde las áreas cognitiva, emocional, corporal, social, cultural y familiar, “una “visión holística que permite a la persona tener una perspectiva clara sobre el camino a recorrer con relación a su propio bienestar psicoemocional”. El objetivo es motivar a que la persona pueda llegar a su propia autorrealización desarrollando sus habilidades y máximo potencial y siendo congruente entre lo que piensa y hace. La utilidad del arte es infinita.

El arte nos acerca a hechos que pasan por nuestros ojos que no somos capaces de ver, nos ayuda a entender la realidad y agudizar, ahora más que nunca, nuestra visión más crítica. No es casual que la escritora y profesora María Nieves Pérez Cejas haya elaborado recursos pedagógicos que promuevan la literatura para mejorar la convivencia. Una copia para los xenófobos, naZionales y sectarios, por favor.

Último refugio
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