domingo. 01.03.2026

Poli-therians

Puede que algún animalito de la fauna planetaria ande mosqueado con los therians, pero quizás más con los poli-therians, que son distintos a los polytherians. Los primeros son dignos miembros de la zoociedad que dicen servir a la sociedad disfrazados de gestores públicos, algunos muchos, no todos, y menos mal, para que no terminen de mosquearse.

Los polytherians en cambio son personas therians que se identifican no solo con una especie, sino con varios animales, hasta el punto de sentirse como ellos. Un día pueden sentirse como águila y otro día, por ejemplo, como perro.

En este desorden de mis ideas, reconozco que, aunque escriba un guión entre poli y therians, hago mal uso del prefijo poli, que realmente indica pluralidad o variedad. Para mí, los poli-therians son políticos (as) que poseen la enorme virtud de desperdigar su comportamiento animal más primitivo junto a su incapacidad, gandulería y desinterés por informarse y aprender. Como un perezoso, pasan colgados a un árbol, nada menos que el ochenta por ciento de su tiempo, sin dar palo al agua, y ciegos a la luz del día. La mayoría vive de espaldas a la realidad.

Con tantos documentos y expedientes que genera una administración pública y con la cantidad de frentes que hay que atender, y más si hablamos de asuntos de interés general y esenciales para la sociedad, como la sanidad, la educación, el transporte público o la gestión de los recursos naturales, entre ellos, el agua, pregunto, a qué hora leen y analizan toda la documentación quienes deben tomar decisiones determinantes para mejorar el bienestar ciudadano si pasan todo el día grabando reels o escribiendo disparates en redes sociales que repiten sin rubor en plenos, otros espacios de debate público y medios de comunicación y desinformación.

Los poli-therians, que huyen de la exigencia del día a día, no van sobrados de comprensión lectora, así que es razonable que empleen el doble o el triple del tiempo para entender, si es que llegan a hacerlo. Por favor, respetados poli-therians, asimilen que la información y el conocimiento no entran por ósmosis inversa ni caen como valor añadido de la lluvia o la calima, ni tampoco resultan de prácticas supersticiosas.

Las últimas semanas, el nacionalismo canario llevó a varias instituciones de Lanzarote el debate del pacto de libre comercio de la Unión Europea con el Mercado Común del Sur (Mercosur), planteado por gobiernos y fuerzas políticas de la Unión que lo defienden como un acuerdo de oportunidad para compensar la pérdida de negocio por los aranceles de Estados Unidos, frente a quienes lo rechazan advirtiendo que el acuerdo derivará en el aumento significativo de importaciones, lastimando especialmente al sector agrícola europeo.

El debate con razonamientos, que no tonterías, es necesario, saludable y enriquece el entendimiento del tema en cuestión. Pues bien, la cantidad de sandeces e imprecisiones que estuvieron diciendo unos y otros, los que estaban a favor y en contra, da una idea del nivel de mediocridad de nuestra clase política. Escuchándolos, está claro que no se tomaron el trabajo de estudiar el acuerdo ni saben que es Mercosur y qué países lo conforman. El debate les quedó grande y este comportamiento es corriente para temas puramente locales.

Hagamos el ejercicio de reproducir el vídeo de un pleno de cualquier institución para comprobar que los poli-therians no son precisamente seres que pudieran identificarse con chimpancés, pulpos o delfines, especies reconocidas como muy inteligentes. Leen cancaneando, razonan como cabras y chillan como zorros, y lo peor, cobran por calentar sillones.

En un artículo científico de National Geographic, Brian Hare, fundador del Centro de Cognición Canina de la Universidad Duke (USA), explica que al cuantificar la inteligencia de una especie, solemos fijarnos antes que nada en el tamaño del cerebro, considerando el volumen total, pero también el relativo en relación con su cuerpo.

No obstante, la proporción, agrega, no siempre es una medida fiable de la inteligencia, y remite a la cantidad de neuronas y el grado de interacción entre ellas el factor de medida más fidedigno. Me temo que en el cerebro de los poli-therians hay mucha disociación.

 

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