Nada más aterrizar en Barcelona para participar este fin de semana en la Global Progressive Mobilisation, junto a otros influyentes líderes del mundo y Latinoamérica como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Brasil, Lula da Silva, Gustavo Petro atendió a Radio Televisión Española y Agencia EFE en una entrevista conducida por tres periodistas españoles. Pepa Bueno, presentadora del informativo de noche de La 1 de Televisión Española, llevó la iniciativa de las preguntas.
El presidente colombiano no es de respuestas cortas como pretendían, sin éxito, forzarlo los entrevistadores, pero dejó varios titulares poniendo los puntos sobre las íes y llamando las cosas por su nombre. Su estilo es de discursos razonados, sin papeles, llenos de datos contra la desinformación, en lenguaje de calle y sin soltar un lápiz al que parece aferrarse como objeto que le da seguridad ante el público y las cámaras.
En su primer mensaje dejó claro cuál ha sido uno de los ejes de su gobierno de ‘Paz total’ que finaliza el 7 de agosto: cambio climático y petróleo, una política opuesta a la del vecino país y hermano de Venezuela con quien Colombia ha mantenido distancia en este aspecto. Venezuela posee las mayores reservas petroleras probadas del mundo y no va a renunciar a esa fuente inagotable de abastecimiento y riqueza, mientras que Colombia renuncia a la explotación desaforada de recursos naturales fósiles para proyectar las energías renovables. El mensaje de Petro no es para Venezuela, es para Latinoamérica y el mundo, todos los continentes estamos sufriendo catástrofes por el creciente calentamiento de la Tierra.
Segunda cuestión. La cacareada globalización de mercancías, que se mueven por el mundo como quieren, mientras el ser humano se topa con fronteras deshumanizadas, “le ha quitado independencia a los Estados - Naciones”. Naciones Unidas es impotente ante genocidios y guerras. Los casos de Gaza e Irán dan la razón a quienes aseguran que la ONU no esta sirviendo para nada.
“Ante presidentes cortesanos a los pies de Trump, lo que puede salvar la humanidad es un deseo de libertad que nace de los pueblos, no de los partidos políticos ni de Estados”. De este planteamiento se desprende la nueva institucionalidad que Gustavo Petro llama “democracia global”.
El presidente colombiano no se va por las ramas y a la derecha ultra la tilda directamente de fascismo. En Argentina hay aires de cambio. Motosierra Milei tiene el país en crisis y baja su popularidad, así lo veneren los partidos españoles de PP y Vox. Con distintos matices, fuerzas progresistas van liderando México, Brasil y Colombia. El 31 de mayo hay elecciones presidenciales en Colombia e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, se perfila como ganador jaleado por la gestión de Petro y sus conquistas sociales ante la rancia derecha, con dos candidatos títeres que si es necesario se unirán en segunda vuelta, una derecha todavía empujada por el expresidente narcoparamilitar, Álvaro Uribe, que ya se quedó fuera del Senado en la contienda legislativa del pasado 8 de marzo. Otro varapalo lo jubilaría.
España abrió este 16 de abril el proceso de regularización de inmigrantes. Ante los ataques a esta iniciativa por parte de los partidos xenófobos PP y Vox, que ponen en la diana a personas extranjeras, según su país de origen, señalando especialmente a latinos y africanos como delincuentes y culpables de todos los males del país, Petro recordó a los fachas que el trabajo es la principal fuente de riqueza con independencia del color de piel. “Intentar ganar elecciones por asuntos de razas, pues eso se llama Hitler, que está de nuevo vivo en Europa”, aseguró sin rodeos, la misma semana en que la peperiana hitleriana de Isabel Díaz Ayuso declaraba que la Cumbre Progresista era un encuentro de dirigentes de “narcoestados” o que el voxéfilo hitleriano de José María Figaredo dijera que se trataba de una reunión de “dictadores”.
Ya quisiera ver a Feijóo (PP) o Abascal (Vox) en un debate argumentativo frente a estadistas internacionales como Sheinbaum, Lula o Petro, porque proponer a Díaz Ayuso ya es invadir una escena de la película ‘Su Excelencia’ (1967) del genio mexicano Mario Moreno ‘Cantinflas’.
Y aquí hago un inciso para recordar que desde esta tribuna de libre opinión, y como inmigrante con derecho a voto, como muchos en Lanzarote y Canarias, haré contra campaña en todas las elecciones venideras para recordar a la población todas las tropelías promovidas por estos sinvergüenzas.
