jueves. 18.08.2022

Indulto a Colón

Yo, inmigrante sudamericano, “colonicé” la Plaza de Colón de Madrid nada más pisar territorio español por primera vez en 2001. Del aeropuerto pillé una guagua azul de transporte público hacia la céntrica plaza que preside una escultura del descubridor de América para luego de allí tomar la ruta turística de guagua roja  intentando exprimir el tiempo hasta horas de la tarde para volver al aeropuerto y coger el vuelo a mi destino final, Lanzarote.

Abunda más el agite político y la crispación en todos los rincones de España desde la manifestación del pasado 13 de junio, en la plaza colonizada por mi hace 20 años;  de rechazo a los indultos a los políticos catalanes independentistas propuestos por el Gobierno español, concentración en pandemia jaleada por tres partidos, uno abiertamente de derecha extrema, otro de derecha que parece querer tirar hacia  la extrema pero le da vergüenza decirlo y otro que todavía no se define muy bien, que no sabe dónde arrimarse, y que su mayor aspiración ahora es no desaparecer. 

La historia de Colombia llama despectivamente Patria Boba al periodo vivido tras la  promulgación de la independencia (1810) por las guerras libradas entre los próceres de la independencia, que defendían un gobierno centralista, y las élites criollas de provincias que optaban por un gobierno federalista para no ceder el poder político y económico ganado durante los años del periodo de la colonia. Lucha pura y dura por el poder como es la lucha pura y dura de unos y otros, de todos los colores políticos, en esta especie de periodo de ‘patria boba’ que vivimos en España.

No digo que no sea tema importante ni objeto de debate, pero centrar toda la atención en este tema, absolutamente toda, hasta el punto de llevarlo a debate en corporaciones públicas de municipios pequeños con discusiones bizantinas, carentes de rigor y largas diatribas que ni aportan nada ni tienen eco en ninguna parte, es sencillamente perder el tiempo.

Es como enzarzarnos ahora en discutir después de tantos años si una estatua de Colón merece presidir una plaza por ser el navegante un genocida exterminador de indígenas o por el contrario podemos concederle el indulto histórico porque descubrió el nuevo continente y “solo” esclavizó indígenas y expolió riquezas, un hecho ya asumido como “normal” en las conquistas. Hay discusión pero ahora no toca.

Como ciudadano me preocupa más la incertidumbre por la recuperación económica y el bienestar social en un país totalmente dependiente del turismo. Por supuesto, me preocupa más en qué y cuándo se van a empezar a invertir los 19.000 millones de euros del plan de recuperación 2021 que aprobó para España esta semana la Unión Europea.

Como padre de un hijo de 17 años a punto de terminar el bachillerato me preocupan más las condiciones sanitarias y académicas de los centros públicos en el inicio en septiembre del curso escolar 2021 – 2022. Como residente en Lanzarote me preocupa más la permanencia de las restricciones británicas para viajar a Canarias, siendo el Reino Unido el principal mercado emisor de visitantes, y también me sigue preocupando la cobertura a todas las edades de la vacuna contra el covid, aunque el ritmo de personas vacunadas sea muy bueno. En fin, son muchas las preocupaciones como para cerrar el objetivo solo en los indultos y hacerle el juego a la pugna de poder. Despierta patria boba.

Indulto a Colón
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