sábado. 28.01.2023
Mauritania pide más dinero a España por cada inmigrante deportado, lo que provoca que se cancele hasta hoy el vuelo de al menos dos Unidades de Intervención Policial que partirán desde Madrid con destino a Gran Canaria, desde donde se deportará a los 1.100 extranjeros clandestinos llegados en las última y mayor oleada de cayucos y pateras al Archipiélago

Setenta agentes refuerzan hoy el inicio de las repatriaciones de inmigrantes desde Canarias

Fuentes policiales denuncian la “total indefensión” de los deportados en cuanto aterrizan en sus países de origen. “Les damos 20 euros y en cuanto llegan al aeropuerto se los quita el teniente corrupto de turno”, dicen

Tras la llegada de unos 1.100 inmigrantes irregulares en los últimos días a Canarias, la mayor avalancha de africanos llegados al Archipiélago en pequeñas embarcaciones, cayucos o pateras, la Comisaría General de Extranjería y Documentación ha dispuesto en torno a unos 70 agentes de dos unidades de Intervención Policial (UIP's), cada una compuesta por una media de 35 agentes procedentes de Madrid, para comenzar a partir de este miércoles con las repatriaciones de extranjeros, en su mayoría hasta Mauritania y Senegal.

A pesar de la discreción con que la Dirección General de la Policía Nacional está llevando el asunto, este diario ha podido saber que varias decenas de agentes de la Unidad Central de Intervención Policíal iban a partir este martes sobre las 21:00 horas desde Barajas con destino a Gran Canaria, con el objetivo de custodiar a los extranjeros en, al menos, tres vuelos.

El primero de ellos, de hecho, podría haber tenido lugar durante la pasada madrugada si no hubiera sido por las ambiciones de Mauritania. Al parecer, el país africano ha pedido a España más dinero por cada inmigrante deportado, por lo que el vuelo de los policías nacionales hasta Canarias se ha postpuesto hasya hoy miércoles.

Fuentes policiales que participan en estas deportaciones denunciaron a “Crónicas” que los inmigrantes están totalmente indefensos nada más que aterrizan en el aeropuerto de turno de su país.

“Tenemos encomendado entregarles 20 euros para que alcancen sus ciudades de origen, pero en cuanto les dejamos el teniente corrupto de turno les quita el dinero. Por eso, muchas veces les regalamos camisetas de marca u otros objetos de valor que puedan vender”, explicaron.

Modus operandi

En estos viajes, en los que el Ministerio del Interior alquila aviones a compañías provadas como Air Europa, en realidad nunca viajan dos agentes por deportado, tal y como establece el reglamento. “Nunca se deja que tengan acceso al pasillo del avión. Normalmente viajan dos inmigrantes en dos asientos contiguos y un policía en el tercero, aunque siempre se sitúan dos agentes juntos tanto en la hilera de delante como en la de atrás”.

A los extranjeros, claro está, se les ha instruido y emitido el pertinente decreto de expulsión por parte de la Delegación del Gobierno en Canarias, tras ser detenidos e identificados. Las deportaciones se producen en base al acuerdo bilateral existente entre España y Mauritania, entre otros países africanos.

Los policías siempre viajan de paisano y desarmados, y acompañados de al menos un médico. La Policía les facilita unos guantes pero la mayoría se provee también de máscaras. “Se trata de inmigrantes que acaban de llegar y desconocemos si son portadores de enfermedades”, comentan.

Los agentes cachean a los deportados antes de subir al avión y les custodian. Aunque en contadas ocasiones se ha aplicado la fuerza para reducir a algún inmigrante, a la hora de comer a bordo se sirven bocadillos y menús que no requieren tampoco el uso de objetos punzantes. “La tripulación suele ser la misma y ya estamos familiarizados”, afirman.

Al aterrizar, son los agentes de la Comisaría Especial de Extranjería, los mismos que trasladaron antes a los inmigrantes desde el pertinente Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) al aeropuerto, quienes se encargan de dejarles en el aeródromo de destino, aportando a las autoridades del lugar la pertinente documentación.

Los agentes tienen la sensación de viajar “más vendidos” cuando los traslados se ejecutan en vuelos regulares, acompañados de usuarios, al tratarse de un número reducido de deportados.

En este tipo de aviones -Interior no descarta adquirir uno en propiedad por los altos gastos que supone el alquiler frecuente de estos vuelos- suelen viajar unos 70 inmigrantes acompañados de una media de 100 agentes. Esa al menos es la estadísticamedia para aviones fletados para la repatriación de inmigrantes hasta Nigeria.

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