jueves. 30.05.2024

Jalid Sheij Mohamed, tras ser capturado en Pakistán en 2003.

AGENCIAS

El paquistaní Jalid Sheij Mohamed, el presunto 'cerebro' de los atentados del 11-S, quiere ser condenado a muerte y convertirse en "mártir". Mohamed ha hecho esta declaración durante el juicio que ha dado comienzo en Guantánamo contra él y otros cuatro supuestos colaboradores. Casi siete años después de los ataques que destruyeron las Torres Gemelas y parte del Pentágono, los cinco acusados se sientan por primera vez ante un juez, en lo que constituye una audiencia preliminar, en la base naval estadounidense.

Preguntado por el coronel de los Marines Thomas Kohlmann -que hace las veces de juez militar- si aceptaba la asistencia de los abogados de oficio, Mohamed se ha levantado y ha comenzado a recitar versos del Corán, y ha interrumpido su cántico para proclamar en inglés "Alá me basta" y "Mi escudo es Alá, el Altísimo".

"No voy a aceptar un abogado, quiero procurarme mi propia defensa", ha afirmado.

Cuando el juez le ha recordado que corría el riesgo de ser condenado a la pena de muerte, el procesado le ha respondido: "Eso es lo que quiero, hace mucho tiempo que quiero ser mártir".

"El tribunal acepta esa decisión hoy", dijo Kohlmann, quien le advirtió de que los abogados "no hablarán por usted en estos procedimientos", lo que Mohamed aceptó.

Igual postura ha mantenido Walid bin Attash. "No quiero que nadie me represente. Soy musulmán y rechazo este tribunal. Los abogados seguirán aquí y me ayudarán si lo necesito, pero quiero procurarme, yo sólo, mi defensa", ha declarado en árabe.

Al ser recordado de nuevo sobre la posibilidad de ser condenado a la pena capital, Walid bin Attashha ha replicado al juez: "Matásteis a mi hermano, que era más joven que yo, durante la guerra, y deseo estar en vuestras manos".

Denuncia haber declarado bajo torturas

Mohamed se quejó del testimonio arrancado por sus captores durante su internamiento previo al juicio: "Todo lo que hablamos es bajo tortura" (...). "Esto es la inquisición, no un juicio", afirmó.

Edificio destinado a juicios militares en la base de EEUU en Guantánamo.

La CIA ha reconocido haber utilizado la técnica de interrogamiento conocida como 'waterboarding', o simulación de asfixia, una forma de tortura condenada por el Derecho Internacional y denunciada por numerosas organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional. Dicha técnica recibió la aprobación en septiembre de 2002, de una delegación de los partidos Repubilcano y Demócrata de EEUU.

Mohamed pidió también poder hablar con los otros cuatro presuntos miembros de Al Qaeda junto a los cuales está siendo procesado, pero Kohlmann dijo que no permitirá "una defensa conjunta".

Tanto Mohamed como Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa al Hawsawi comparecen entre acusaciones cruzadas sobre presiones políticas y las protestas de la comunidad internacional sobre el limbo jurídico que supone la base. La fiscalía pide la pena de muerte para todos ellos.

Los cinco sospechosos fueron transferidos a la base militar de Guantánamo en septiembre de 2006, tras haber permanecido detenidos alrededor de tres años en cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Mohamed confesó en 2007 ser el artífice de la acción terrorista, que provocó la muerte de casi 3.000 personas, y se atribuyó también la decapitación del periodista Daniel Pearl.

Binalshibh estaba presuntamente destinado a ser uno de los secuestradores, pero no logró un visado para entrar en EEUU, y se convirtió en intermediario entre este grupo y el líder. Por su parte, Ali y Al Hawsawi están acusados de enviar dinero a los secuestradores, mientras que de Bin Attash se cree que entrenó a algunos de ellos.

El supuesto cabecilla del grupo se presentó ante un juez militar ataviado con una túnica y un gorro de color blanco, la ropa que, según el Ejército, es habitual en los prisioneros. A diferencia de las fotos distribuidas cuando fue capturado en 2003 en Pakistán, Mohamed tiene ahora una barba larga y canosa.

Declaraciones 'mudas'

"Cualquier declaración de los acusados se presume que será secreta", dijo el juez Ralph Kohlmann, coronel de los 'marines', al inicio de la vista. Eso significa que el sonido será eliminado para que la prensa reunida en Guantánamo no escuche información que puede "perjudicar la seguridad nacional" de EEUU.

El tribunal antiterrorista, levantado en una antigua pista de aterrizaje, está dotado de un sistema que permite suprimir con un botón el audio en el área de observación, donde están los periodistas y algunos miembros de ONG. El sonido es transmitido con 20 segundos de retraso para que un oficial revise el contenido y pueda recomendar al juez censurarlo.

Tras esta audiencia, el juicio en sí comenzará el 15 de septiembre, cuatro días después del séptimo aniversario de los atentados y a menos de dos meses de las elecciones presidenciales.

El presunto 'cerebro' del 11-S y cuatro ayudantes comparecen ante el juez
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