martes 17/5/22

Perera alerta de la llegada de la cochinilla silvestre, "la COVID" de la tunera de Lanzarote

La variante procedente de áreas como México constituye una verdadera plaga y es considerada una competidora de la cochinilla del norte de la Isla
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Chana-PereraPerera lidera la Asociación cultural, social, patrimonial y agrícola Milana, premio Referente de la Biosfera 2017 por contribuir al desarrollo rural de la Isla con proyectos sociales integradores relacionados con el agro lanzaroteño y en concreto, el cultivo de la cochinilla.

La presidenta de la Asociación Milana, Juana (Chana) Perera, ha advertido esta semana en Crónicas Radio-COPE Lanzarote sobre la definitiva llegada a Lanzarote del insecto conocido como 'cochinilla silvestre', una especie que la que fuera presidenta del Cabildo califica de "la COVID" de la tunera de Lanzarote.

"Ahora tenemos un problema gravísimo, que es la cochinilla asilvestrada, que ha entrado en Lanzarote. Yo la llamo el COVID de la cochinilla porque también transmite sus efectos por el aire, igual que el COVID", ha explicado Perera en declaraciones al programa 'A Buena Hora'. 

La presidenta de la Asociación Milana ha explicado que el cultivo de la cochinilla se centra en el insecto que se cultiva en las tuneras o chumberas y que sirve para producir tintes naturales que son de aplicación en el ámbito de la cosmética -pintura de labios y cremas- y en la industria textil -teñido de seda y lana-, así como para la creación de grabados de papel. En cambio, tal y como ha precisado Perera, la cochinilla silvestre, originaria entre otras zonas de las regiones nopaleras de México, constituye una verdadera plaga y es considerada una competidora de la grana fina o cochinilla, el insecto base que se utiliza para la elaboración de tintes naturales según un sistema tradicional que tiene más de 2.000 años. De hecho, las empresas productoras de este tinte natural levan años advirtiendo de que la cochinilla base se ve afectada negativamente cuando se encuentra con la silvestre por la gran capacidad de colonización que esta última posee.

Respecto a la actividad en sí que supone este producto del campo conejero, Perera ha reconocido que "las tuneras se han recuperado un poco con las lluvias", pero ha lamentado que "los pocos agricultores que recogían cochinilla se han cansado". "Hay 40.000 kilos de cochinilla secos guardados lo que, multiplicado por tres, supone 120.000 kilos que los agricultores se han picado en medio de las tuneras", ha advertido. 

Milana y la escuela rural que modificó los Presupuestos del Estado

Por otro lado, Perera ha reclamado vehementemente el apoyo de la sociedad lanzaroteña para poder mantener vivo, como hasta ahora, el único proyecto que se dedica al cuidado de los cultivos de las tuneras y a la cochinilla en la Isla. "Hemos desarrollado esta actividad con grandes dificultades porque ya teníamos que haber cerrado el centro y no tener trabajadores. Contamos con 4 trabajadores por un convenio con el Servicio Canario de Empleo (SCE), un convenio que supone que la Asociación Milana al final tenga que poner demasiado dinero, los materiales, parte de los sueldos, el teléfono, el seguro, ...", ha enumerado la presidenta de la Entidad. 

Juana Perera ha reconocido que la Asociación que preside "tiene este año una deuda muy grande". "Ese dinero que desembolsamos nosotros lo hacíamos con las ventas cuando venía el turismo, pero ahora con esta crisis grande, no se ha podido", ha lamentado la impulsora de esta iniciativa al norte de la Isla. "Arrastramos esta crisis porque no hemos querido cerrar el Centro", ha advertido. Perera pide así que también los ciudadanos residentes en la Isla colaboren en la medida de lo posible, bien a través de visitas en dicho Centro, o bien mediante algún tipo de donaciones, para impedir que Milana tenga que cerrar sus puertas. 

Cabe recordar que este proyecto impulsado para rescatar el cultivo de la cochinilla fue elaborado en un principio por una pequeña escuela rural de Mala, en Haría, al norte Lanzarote. La apuesta de Perera recibió un reconocimiento en el año 2006 como una de las mejores iniciativas educativas de las Islas por el Consejo Escolar de Canarias.

Para la que fuera directora y maestra en su día de esta diminuta escuela unitaria de Mala denominada Las Mercedes, que contaba con dos profesores y tres especialistas y sólo 21 alumnos de entre 3 a 12 años, “era imposible imaginar que una propuesta que partía de este pequeño centro pudiera llegar a modificar los Presupuestos del Estado del 2006”. Y es que el enorme interés que despertó l proyecto, que implicaba a los cultivadores de cochinilla, a las familias y a ayuntamientos como el de Teguise y Haría, denominado "Estudio Socioeconómico y Cultural del Pueblo de Mala: Rescate del cultivo de la cochinilla y sus derivados", que fue asesorado por el Proyecto Atlántida, provocó que a finales de 2005 todos los grupos políticos parlamentarios aprobaran por unanimidad en Madrid una partida de 300.000 euros para apoyar el rescate del cultivo de la cochinilla y crear el Centro de Interpretación que se erige en el norte de Lanzarote. 

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